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diciembre 22, 2009

Pensar la muerte, pensar la vida


Por Genaro Rodríguez Navarrete


José Manuel Orozco Garibay

Tres ensayos sobre la muerte

Editores de Textos Mexicanos.

México, 2009.



“La muerte nos libra de la vida. Tiene esa virtud. Porque la muerte nos libra realmente de los dolores de la existencia. Hay que verla como un alivio. No como un problema. En términos reales, nadie quiere morirse porque nadie sabe lo que hay del otro lado. Pero, ¿qué hay del otro lado? El lado que cruza la línea que separa la vida de la no vida. Línea de la imaginación. Juego de la fantasía. Pues es un hecho que no conocemos la muerte”, tales son algunas de las perplicaciones que se despliegan en Tres ensayos sobre la muerte de José Manuel Orozco Garibay.

El libro invita a pensar la muerte para comprender la vida, para “vivir mejor la vida”. Cuidar, apreciar y valorar la vida para después, tras el periplo de éxitos y fracasos, enfrentar una “buena muerte”. El axioma podría ser: una buena vida para una buena muerte.

Escritura más allá de la estética y del rigor académico (el texto evidencia su desapego a las normas encorsetadas que se imponen desde los claustros académicos). No es un manual de escatología. Es un texto escrito desde la experiencia de la vida.

La obra se compone -como su título lo anuncia- por tres ensayos: el primero “Bebieron el Cáliz”; el segundo, “La idea de muerte en Schopenhauer” y el tercero “La melancolía y tristeza de Cristo ante la muerte”. Con un magistral prólogo del poeta, traductor y ensayista, Mauricio López Noriega.

Orozco Garibay advierte que su libro se inscribe en “un proceso de duelo. En sí, es el resultado de pérdidas dolorosas, la experiencia de haber transitado por ellas. Llevar la vida a partir de las pérdidas hace que pensemos en todas las posibles pérdidas… Cada quien vive su duelo de manera diferente. No existen recetas, reglas, formas universales, que nos digan como eludir el dolor”. Donde “el dolor es el resultado de un yo que se obstina en continuar viviendo lo que ya no le toca vivir.”

El proceso de duelo es la reacción frente a la pérdida del ser amado. Superar la pérdida requiere de tiempo. Pasa por el examen del hecho doloroso y la aceptación de la pérdida. “¿Cómo aceptar trabajar para monseñor el duelo? ¿Cómo no aceptarlo? Eso mismo, el duelo, la historia de su rechazo, el relato de tu revolución, tu rebelión…”, escribe Derrida en La difunta ceniza.

La obra de Orozco Garibay se puede inscribir en la literatura del duelo como -por citar algunos casos emblemáticos-, La cámara lúcida y el Diario del duelo de Roland Barthes. O los textos del mismo Derrida reunidos en Cada vez única; el fin del mundo, palabras todas de duelo escritas después de la muerte de Foucault, Althusser, Lévinas, Deleuze, Jean François Lyotard, Paul de Man, Blanchot, entre otros.

“Vivir lo que falta es aprender que no se puede tener todo -escribe Orozco Garibay-. Que lo que se ha ido es irrecuperable. Que la muerte es necesaria como parte del proceso de la Vida, que renueva sus formas y contenidos indefinidamente. La aceptación de la falta es comprender que el dolor es constante, y los momentos de felicidad son episodios de la vida. La memoria de esos episodios marca la gana de vivir. Hay que preservar la gana de vivir sabiendo que es preciso dejar ir al otro, como dejarse ir uno mismo.”

Orozco Garibay es filósofo, psicoanalista, tanatólogo y periodista. También es autor de Persona y comunidad y Entorno a Hegel. En éste último deconstruye de manera muy pedagógica el complejo sistema de pensamiento hegeliano.


junio 06, 2009

El narcotráfico, un problema mundial (Parte 1 de 2)

Entrevista al general Henry Medina Uribe
Por: Genaro Rodríguez Navarrete*


Las fuerzas militares deben estar donde la sociedad pida que estén
Nosotros no somos importantes para la tierra; la tierra es importante para nosotros
Debemos ser dueños de nuestro propio futuro.

Foto: Ceremonia oficial de desmovilización del grupo paramilitar colombiano Bloque Cacique Nutibara, Medellín,

25 de noviembre de 2003. AP/Ricardo Mazalan


Cuando una sociedad ve a sus fuerzas militares como una amenaza, o está equivocada la sociedad o están equivocadas las fuerzas militares”, sostuvo el General en retiro del Ejército de Colombia, Henry Medina Uribe.

En entrevista explicó que a su país no se le puede inscribir en la categoría de Estado fallido, en vista de que su gobierno goza de un alto índice de legitimidad y ha dado pasos firmes en el combate a la pobreza. Además, y sin pasar por alto los enormes desafíos que han tenido que sortear en las últimas décadas, estimó que actualmente ni el narcotráfico ni los grupos paramilitares o la guerrilla representan un verdadero peligro para el Estado.

El Mayor General Medina Uribe es economista por la Atlantic University, con maestría en Gerencia de empresas por el Instituto de Empresas de Madrid y por el Florida Institute of Technology. Entre otros cargos, se ha desempeñado como Secretario general del Ministerio de Defensa de Colombia, Director de la Escuela Superior de Guerra y agregado de Defensa en la Embajada de Colombia en Canadá. Actualmente es director de la Asociación de Ex alumnos Diplomados de los Cursos de Altos Estudios Militares y del Curso Integral sobre Defensa Nacional (ASOCACI).

¿Qué implicaciones tienen los conceptos de seguridad y defensa?

Son dos conceptos diferentes. Para mí la seguridad en un bien público. La seguridad es un elemento indispensable en toda sociedad que busca precisamente la convivencia entre los miembros de la misma. Que busca en definitiva incrementar su nivel de vida. Mientras que la defensa es un instrumento de la seguridad. La defensa la constituyen todas las estructuras, pensamientos, doctrinas, que se organizan para proteger ese bien público que llamamos seguridad. De manera que la seguridad tiene mucho que ver con la parte de previsión, estructura y organización. Y la defensa con la acción de proteger a la sociedad.

¿Cuáles son los retos ante los grupos armados ilegales?

El concepto de “grupos armados ilegales” es un concepto, desde la realidad de Colombia, más amplio que incluye a la guerrilla, los grupos paramilitares, los narcotraficantes y lo que llamamos la “guerrilla común organizada”. Todos ellos tratan de subvertir el orden público, tratan de afectar la convivencia ciudadana y disminuyen la calidad de vida de los colombianos.

¿Cuál es el balance después de 50 años?

La guerrilla nació en la década de los 60´s, en el año 1965, nació en el campo, era un movimiento de campesinos y fue creciendo hasta que llegamos al final de siglo con una guerrilla muy fuerte que amenazaba la estabilidad del Estado. Pero de ahí en adelante inició una etapa de descenso al grado que hoy en día está muy debilitada. No eliminada, pero sí muy debilitada. De manera que nosotros creemos que estamos muy cerca del fin, de llegar al momento de una negociación en la que la guerrilla entienda que su mejor negocio es obedecer las normas del Estado y vivir en sana convivencia con el resto de los colombianos. Cuando logremos convencerlos que lo mejor es la negociación habremos superado ésta amenaza y tendremos un mejor país.


¿Qué opinión tiene sobre los vínculos de la guerrilla con el narcotráfico y el terrorismo?

Desde su génesis y dentro de su doctrina, la guerrilla ha entendido que todas las formas de lucha son válidas para lograr sus propósitos. Por ello, la posibilidad del narcotráfico para poder financiar la guerra, que es una actividad muy costosa. Por lo que utilizan el narcotráfico como una herramienta. Pero como era previsible en un proceso analítico serio, esto que para ellos era una herramienta se fue convirtiendo en un fin.

Entonces, sus objetivos políticos, las ideas de buscar unas estructuras más equilibradas dentro del Estado, perdieron vigencia. Se convirtieron simplemente en narcotraficantes buscando el lucro, buscando un fin económico. Luego viene el tema del terrorismo, que es otra forma de lucha. El terrorismo es una herramienta que busca impactar en la población. En el caso colombiano, la guerrilla no llega ni al 2 por ciento del respaldo de la opinión pública. Entonces, la forma en que impacta y se dan a conocer es a través de actos terroristas que obviamente causan temor, pero también causan el rechazo de toda la sociedad. Es decir, están en un proceso sin ninguna opción ni posibilidad de éxito en sus propósitos.

¿También está el asunto de los secuestros?

Esa es otra herramienta dentro de su filosofía para intimidar y para obtener financiación. Pero fundamentalmente es la intimidación, el caos, la anarquía, sobre el principio de destruir todo lo existente para crear lo nuevo de la nada. Ese es un proceso que esperamos que ellos, en un momento de brillantez, revalúen porque representan una figura delincuencial que tiene el rechazo del mundo entero.

¿Cómo están trabajando las fuerzas militares para enfrentar a estos grupos?

Actualmente, hay una labor muy armónica entre las fuerzas de tierra, mar y aire, y la policía nacional. Hoy en día, todas las operaciones son el resultado de un esfuerzo conjunto donde todas las capacidades del Estado trabajan en una estrategia y logran los fines positivos que estamos alcanzando.

¿Cómo se ha actuado frente a los grupos paramilitares?

Los paramilitares son una organización delictiva que nace de un concepto válido a través de la historia de la humanidad: el de protegerse a sí mismo. Pero también como suele suceder, y la historia tiene sobrados ejemplos, estas organizaciones al margen del monopolio de la fuerza del Estado, se fueron desvirtuando de su origen y se corrieron hacia el narcotráfico. Se convirtieron en una organización de derecha que creció rápidamente.

Nacieron 15 años después de la guerrilla; pero a comienzos del siglo había ya casi un equilibrio de fuerzas. Pero en un momento dado entendieron el error y gracias a un proceso liderado por el gobierno, dejaron las armas. Sin embargo, algunos paramilitares no aceptaron las órdenes de sus jefaturas nacionales por lo que siguen con la tarea delincuencia. Hoy, básicamente los paramilitares desaparecen, aunque persisten amenazas que no obedecen a una concepción nacional, ni a una filosofía ni ideología, sino que son simplemente delincuentes comunes que pescan en río revuelto para obtener beneficios y que causan inseguridad en el país.

¿Los paramilitares siguen representado una amenaza para la seguridad?

La amenaza es de estos grupos emergentes; pero ninguno, hoy el país no tiene ningún grupo ni subversivo ni paramilitar ni de ningún orden que sea una real amenaza para el Estado. Pero si son una amenaza para la convivencia de todos los colombianos.

En un breve balance, ¿cómo van las fuerzas armadas en las tareas de combate al narcotráfico?

Las fuerzas militares son unas fuerzas militares victoriosas. Estamos en todos los órdenes y en todas las actividades ganando espacios para beneficio de la sociedad, del país y de los países vecinos; porque necesariamente los países vecinos se ven afectados por lo que pase aquí, así como nosotros nos vemos afectados por lo que pase allá. Estamos en una situación positiva y optimista, seguros de que vamos a salir de esta encrucijada.

¿Qué función deben desempeñar los países altamente consumidores de drogas?

Al respecto, habría que hablar del principio de corresponsabilidad. El narcotráfico no es problema colombiano, es un problema de toda la especie humana. Los colombianos somos a la vez victimarios y víctimas; víctimas del narcotráfico que es un problema mundial. Por lo tanto, la solución no solamente será el resultado de una estrategia colombiana, el triunfo contra el narcotráfico tiene que ser el fruto de una estrategia internacional, de la humanidad, de todos los gobiernos, tienen que adoptarse medidas a nivel global.

¿Descarta que Colombia se inscriba en la lista de Estados fallidos?

Nosotros estuvimos en una situación difícil a finales del siglo pasado, pero en ningún momento estuvimos dentro de los puntos que caracterizan a un Estado fallido. Estuvimos en una situación difícil que la hemos superado. Hoy Bogotá es la tercera ciudad más segura en Latinoamérica, cuando registramos 87 homicidios por 100 mil habitantes, hoy estamos en 17.5. Algo para mostrar frente a muchas ciudades grandes del mundo desarrollado.


Genaro Rodríguez Navarrete: Es egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde cursó la Licenciatura en Ciencia Política y Administración Pública (con especialidad en Ciencia Política). Estudió la Maestría en Periodismo Político (Primera Generación) en la Escuela de Periodismo Carlos Septién García (EPCSG). Ha sido funcionario público, consultor privado y profesor de diversas materias. Ha publicado, entre otros medios, en etcétera, El Nacional (fuera de circulación) e Impacto..

junio 04, 2009

Manifestantes universitarios piden anulación del voto

Por Karina López*


Saltillo, Coahuila.- Decenas de estudiantes representados por un profesor de la Universidad Autónoma de Coahuila, se manifestaron esta mañana por medio de cuatro mantas colocadas a lo largo del paso peatonal que une a esta universidad y al Instituto Tecnológico de Saltillo, advirtiendo la anulación de su voto.

También repartieron volantes en donde se lee que protestan "por el excesivo gasto que ejerce el IFE y los partidos políticos en campañas sin importarles las carencias del pueblo como educación, salud, vivienda y seguridad" y por el “exorbitante sueldo que reciben todos los legisladores que es uno de los mas altos del mundo aparte de todas las prestaciones, celulares, automóviles, computadoras y viáticos que reciben(sic)".

Así mismo se manifestaron en contra del "exagerado numero de diputados y senadores que tiene el país y el gasto que esto conlleva" reclaman "por todas las promesas que hacen los candidatos, llenas de mentiras como por ejemplo bajar la gasolina, la luz, el agua, los impuestos".

Por su parte, el profesor Roberto Ramos mencionó que los legisladores prometen eliminar la inseguridad pero que el pueblo sabe que mucha de ésta es por culpa de ellos mismos.

El profesor Ramos lleva ya 36 años trabajando en esta casa de estudios, antes el prefería no salir a votar pero al platicar con grupos de otras entidades lo convencieron que lo mejor era asistir para anular el voto.

El académico Roberto Ramos dice que en lo personal busca cambiar al país colocando su granito de arena.

Roberto Ramos comenta para Enfoque que ya anteriormente ha asistido gente que se identifica como del IFE a tratar de retirar las mantas y que finalmente lo logran, pero que esta vez se quedará cien horas vigilándolas.

Comenta que esta campaña de anulación del voto es a nivel nacional: hay gente en Guadalajara, en Yucatán, en Puebla, en el DF, que están a favor de la anulación del voto.


*Karina López: "Tengo 20 años, actualmente trabajo para una televisora local en mi natal Saltillo y soy corresponsal para Enfoque de NRM, acabo de terminar la preparatoria y estoy por comenzar mi carrera en Ciencias Politicas y Admon. Pública, me encanta ser reportera sobre todo de política. Cubro normalmente al Gobierno del Estado y todas las actividades que ello conlleve, en fin, me encanta mi trabajo, sol, arena y mar!"

Nota publicada en Enfoque Noticias


abril 29, 2009

Pequeños ciudadanos de dos clases*

Por Eileen Truax
Post publicado en su blog de migrantes en El Universal

Foto: Manifestantes en protesta por la deportación de Elvira Arellano. AP



Conmovedora, la imagen: los presidentes de Estados Unidos, Barack Obama, y de México, Felipe Calderón, caminando por una alfombra roja en Los Pinos durante la visita del primero a México, mientras decenas de niños agitaban banderitas de ambos países y aplaudían, y saludaban al visitante.

Un poco más tarde, mientras Obama daba su discurso, se supo que los niños elegidos para presenciar la llegada de Obama eran alumnos del Colegio Americano y del Westhill Institute, ambos en la Ciudad de México. Muchos de estos niños son nacidos en Estados Unidos o hijos de padres estadounidenses, por lo cual cuentan con esta ciudadanía. Durante el evento, los niños escucharon el Himno Nacional de Estados Unidos con la mano colocada sobre el pecho, como es la costumbre en ese país.

Sin embargo otros niños, también estadounidenses, no tuvieron un sitio de honor durante la visita de Obama. Fue el grupo encabezado por la activista migrante Elvira Arellano, deportada en 2007, y su hijo Saúl, ciudadano estadounidense, quienes acompañados por otros niños y jóvenes en la misma situación, hijos de padres deportados, realizaron una protesta frente a la Embajada de Estados Unidos en México mientras Obama visitaba Los Pinos.

El grupo, conformado por activistas de las organizaciones Familia Latina Unida sin Fronteras, Movimiento Migrante Centroamericano, y Nuestros Lazos de Sangre, entregó una carta dirigida a Obama en la cual los niños pidieron que, en nombre de la unidad familiar, cesen las redadas y las deportaciones en Estados Unidos mientras llega el momento de que el Congreso discuta una posible reforma legislativa en materia de inmigración, ofrecida por la propia Casa Blanca hace apenas unos días.

Un reporte del Pew Hispanic Center dio a conocer a principio de este año que más de 112 mil padres de familia migrantes han sido deportados desde Estados Unidos hacia sus países de origen durante la última década, lo que ha dejado sin un padre, o sin los dos, a más de medio millón de niños estadounidenses.

De acuerdo con datos del Departamento de Seguridad Interna (DHS), 37% de estos padres de familia ya habían sido deportados alguna vez, pero habían reingresado al país ilegalmente para poder estar con sus hijos. Otro reporte, realizado en 2007 por The Urban Institute, indica que los niños cuyos padres han sido arrestados durante redadas en centros de trabajo, quedando abandonados en guarderías y escuelas, o al cuidado de familiares y amigos, presentan daños psicológicos y emocionales irreversibles.

El tema de los derechos de los niños nacidos en Estados Unidos a vivir en su nación en companía de sus padres ha sido largamente debatido. En aras de mantener la unidad familiar, los grupos activistas han exigido que se instauren mecanismos que permitan a los padres indocumentados permanecer en el país, para que los niños que tienen el derecho a vivir en él por nacimiento, no queden fuera del núcleo familiar. Como respuesta, los grupos conservadores han impulsado medidas radicales en el sentido opuesto, buscando que se elimine el derecho a la ciudadanía estadounidense para los hijos de inmigrantes indocumentados nacidos en Estados Unidos.

Mientras los jaloneos políticos y legislativos siguen su curso, como lo han hecho durante años, estos chicos continúan siendo los afectados. Sus opciones son dos: o permanecer en el país que los vio nacer y crecer, el ·único que conocen, el que les puede brindar la estabilidad y seguridad a la que tienen derecho, o renunciar a él para poder ir a vivir al lado de sus padres en los países que los obligaron a migrar un día por la falta de oportunidades, y en los cuales, en la mayoría de las ocasiones, la situación es igual o peor que cuando decidieron abandonarlo.

Este último es el caso de la familia Arellano. Tras haber vivido durante 11 años en Chicago, y permanecido durante un año en Santuario, un templo de esa ciudad para evitar ser detenida por los agentes de inmigración. El día en que Elvira Arellano decidió salir y fue detenida. El arresto se hizo en Los Ángeles, en presencia de su hijo; Elvira fue llevada a Tijuana, en donde las cámaras de los medios mexicanos captaron la imagen de esta mujer saliendo sola, en medio de la noche y sólo con lo que traía puesto, por la puerta trasera del país en el que dejó el trabajo de sus años más productivos.

Hoy Saúl Arellano, de once años de edad, vive en Michoacán, en donde va a la escuela y trata de adaptarse a un país que aún le resulta extraño. Como los otros niños en su situación, Saúl no es bienvenido en las ceremonias oficiales estadounidenses, ni es invitado a agitar banderitas cuando llega Obama.

A diferencia de esos niños de los colegios para hijos de estadounidenses, si Saúl regresa a su país, no puede hacerlo con su madre. Y a diferencia de quienes aplauden a los presidentes caminando sobre alfombras rojas, lo que Saúl y los otros niños presentaron ante ambos gobiernos, no fue un aplauso, sino un reclamo de que cualquier negociación entre naciones considere primero el bienestar de todos los niños con doble nacionalidad, independientemente del estatus migratorio de sus padres. Porque en las democracias, se supone, no existen ciudadanos de dos clases.

Eileen Truax: "Estudié la carrera de Comunicación Social y la maestría en Comunicación y Política en la UAM-Xochimilco. Durante 10 años ejercí el periodismo en México, especializándome en la cobertura de temas políticos y movimientos sociales. Soy reportera para el diario La Opinión, y pertenezco a una comunidad de periodistas en 11 ciudades del mundo que componen la revista-blog Mundo Abierto.

En Estados Unidos me he dedicado a la cobertura de comunidades de mexicanos en el exterior, asuntos relacionados con inmigración."


La gripe Mexicana no es el chupacabras


HISTORIAS DE NADIE- Milenio Diario de Monterrey

Por Diego Enrique Osorno*

Que el gobierno aproveche la epidemia actual para sacar adelante algunas reformas legislativas polémicas o para posicionarse mejor en las próximas elecciones, es una posibilidad, no descartable. De lo que hay muy pocas posibilidades de que esté ocurriendo es que la epidemia de influenza haya sido inventada por las autoridades para distraer la atención mientras se imponen medidas dictatoriales a la sociedad.


No escribo esto como un acto de fe hacia los políticos, quienes bien merecida se tienen la incredulidad reinante hacia ellos, sino porque estos días he estado visitando el Hospital del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias en la Ciudad de México, donde se concentra la batalla actual contra la gripe porcina. La información que ronda por ahí, la cual no llega completa al conocimiento masivo de la gente, es preocupante e indica que existe una amenaza bastante real, lejos de las teorías de la conspiración que hay que decirlo también, en México algunas veces suelen confirmarse con el paso del tiempo.


Pero esta vez no es el caso. La influenza no es ningún “Chupacabras”. El lunes, la Organización Mundial de la Salud dejó a la gripe mexicana –como se le empieza a conocer a esta enfermedad- a un paso de convertirse en una pandemia. Para que una enfermedad sea definida como pandemia por el organismo internacional, ésta debe ser altamente transferible al grado de que sea imposible no ser contagiado por la enfermedad.


Entre 1918 y 1919 se desató en muchos países del mundo una enfermedad parecida a la actual, por la cual murieron 50 millones de personas, la abrumadora mayoría de ellos, los más pobres del planeta. El lugar donde se conoció el primer caso fue Fort Riley, un pueblo de Kansas, Estados Unidos. Tanto los Estados Unidos, como Inglaterra y Francia, decidieron nombrar a la enfermedad como Gripe española, no porque en España se hubieran registrado la mayoría de los casos o porque de ahí hubiera surgido, sino porque la pandemia recibió una mayor atención de la prensa en España que en el resto del mundo, ya que España no participaba en las escaramuzas de la Primera Guerra Mundial, por lo que no se censuró la información sobre la enfermedad.


Más allá de especular si la influenza fue creada por el Grupo de los 20 países más industrializados en su reciente cumbre en Londres, o si se trata de un extraño plan conspiracional acordado por Obama y Calderón en su reciente entrevista, o si es un asunto electoral y la prueba de ello es que los tapabocas son de color azul y no amarillos o tricolores, tendremos que estar atentos a que el gobierno actúe con la transparencia debida y sin ocultar información de interés público a la que tenemos derecho como ciudadanos.


En lugar de conjeturar, en estos días debemos permanecer alerta de la especulación rapaz con insumos médicos o sanitarios de alta demanda a causa de la amenaza epidémica. Los cubrebocas, que de un día a otro desaparecieron del mercado y se cotizan ahora hasta en un 800 por ciento más de su valor, son apenas una pequeña muestra de la inescrupulosidad con la que se comportan algunos buitres empresariales, en momentos como éste. ¿Quién o quiénes se harán millonarios a costa de esta desgracia? vale la pena no dejar de preguntarnos.


Otra cosa que bien vale la pena mirar con lupa en estos momentos es el servicio brindado por las dependencias públicas encargadas de combatir la contingencia. ¿Quién podría sentirse seguro en Oaxaca, con Ulises Ruiz comandando la lucha contra la epidemia? La igualdad en el trato y la no discriminación de la atención médica, debe ser garantizada para todos los pacientes y los enfermos. Tampoc es casual que en uno de los estados más pobres del país, Oaxaca, hayan brotado los primeros casos. La desigualdad social es la enfermedad que antecedió a la gripe porcina.


Para colmo, aquí en el Hospital del INER, la semana pasada desaparecieron algunos medicamentos antivirales, así como también los cubrebocas más reforzados que había. ¿Dónde están esos aditamentos?, ¿quién se los llevó a su casa o los repartió ilegal e irresponsable entre familiares y amigos cercanos?


La gripe mexicana no es El Chupacabras. Hay que estar alerta.


*Diego Enrique Osorno es reportero del Grupo Editorial Milenio desde el año 2000. Nació en Monterrey, Nuevo León, México en 1980. Estudió periodismo en la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) y ha hecho cursos de post-grado en Información y Guerra en la Universidad Complutense de Madrid. Es fotógrafo amateur y ha sido profesor en la Escuela de Periodismo Carlos Septién García. Hace Diccionario del narco en www.elarsenal.net; y también publica el diario de viajes: www.ejerciciosdeaikido.blogspot.com

marzo 05, 2009

Colaboración especial

El corrido en México
Por. Gabriel Orozco Maldonado

Foto: Los alegres del Barranco, un grupo de valientes que le canta al pueblo. Gabriel Orozco

Hablar de los corridos en México es hablar de un efectivo medio de comunicación informativo y educativo, pero también de exaltación de los valores de la vida delincuencial, en la que la vida de un mafioso, dueño de un cartel de la droga, un sicario o hasta policías corruptos, son dadas a conocer de una forma graciosa y hasta pegajosa, que aparentemente no reviste la mayor importancia, pero ¿realmente no la tiene?

El corrido empieza a tomar forma en la Guerra de Independencia (1810-1821), y de ahí a lo largo de la Revolución Mexicana (1910-1921) y las revueltas religiosas o caciquiles (1926-1934) originadas por el nuevo orden político. Toda esta revuelta nostálgica que ocasiono la guerra del México Bronco propicio que el género prosperara y adquiriera los conocidos tonos "épicos" que tanto se resaltan, así como la estructura narrativa en tres instancias antes mencionada, produciéndose el grueso de los ejemplares vivos, que se refieren a líderes revolucionarios, religiosos o populares, así como sus hechos o, incluso, su "martirologio".

En el nacimiento del radio como medio comercial y en el desarrollo de la televisión, así como el cine, se empiezan a escuchar a los cantantes de moda interpretando las canciones populares. Vicente T. Mendoza en su libro “El corrido mexicano”, editado en 1954, señala lo siguiente; “Tras popularizarse el radio y la televisión, el género ha evolucionado hacia un nuevo estado, aún en proceso de maduración, aunque la mayoría de los especialistas asegura que está muerto, o por lo menos agoniza desde entonces.

En esa obra, Vicente T. Mendoza, señala que los ejemplares vivos más antiguos del corrido son versiones transculturadas de romances españoles o leyendas europeas, relativos sobre todo a amores desgraciados o sublimados, así como a temas religiosos. Éstos, que incluyen (entre otros) "La Martina" y "La Delgadina", muestran las mismas pautas estilísticas básicas que la mayoría de los corridos posteriores (tiempo de 1/2 o 3/4 y composición literaria en "verso menor", es decir, versos de ocho o menos sílabas fonéticas, agrupados en estrofas de seis o menos versos).

Con la consolidación del "Presidencialismo" (orden político instituido tras la Revolución Mexicana) y el éxito de los medios electrónicos de comunicación masiva, el corrido perdió mucho de su papel informativo, volviéndose, por una parte, un ingrediente del culto folclorista, y por otra, en la voz de los nuevos subversivos: trabajadores oprimidos, productores y traficantes de drogas; activistas de izquierda, campesinos emigrantes (sobre todo a EE. UU.). Los corridos son considerados por los académicos la etapa "decadente" del género, que tiende a borrar las características estilísticas y estructurales del corrido "revolucionario" o tradicional, sin mostrar aún una pauta clara o unificada de evolución.

Esto es representado sobre todo por el "narcocorrido", canciones dedicadas a figuras relacionadas con el narcotráfico, muchas veces ordenadas y pagadas por ellos mismos a músicos y compositores. (Véase: Música mexicana moderna y contemporánea).

Nuestro país subyace en una ola de sangre, impunidad, es hablar de grupos criminales en diversas zonas del país, que han dividido en una geografía criminal nuestros días y noches. Este 2009 pinta muy negro o quizás seria mejor decir que muy rojo, Nayarit aún tiene un vestigio de inocencia pueblerina, se puede palpar al caminar por las calles, recuerdo que un profesor muy querido que impartía teoría económica en la facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Nayarit, Mario Torres, decía; “Los nayaritas somos como reinas de la primavera, en cada esquina hay siempre un saludo para un peatón o automovilista, pues somos un rancho grande”.

La verdad no creo que lo dijera de forma despectiva, sino era una manera de establecer el gran lazo humano que prevalece en nuestro Nayarit. Con la presencia de lideres de narcotraficantes en la entidad, la seguridad de los ciudadanos está en riesgo, el CEFERESO ha sido habitado por personajes de alto poder económico y político, esa combinación es muy explosiva y sino se hace algo podríamos convertirnos en un estado de sitio.

Los narcocorridos empiezan a ser tomados en cuenta por agrupaciones locales que son tentadas por personajes con dinero que han llegado a la entidad; es importante evitar la propaganda barata, porque no sólo estamos hablando de un cartel de la droga o un personaje afín a esta plaza, sino que ya hay elementos que nos hacen presumir la presencia de otros grupos, que están equipados con sus cuerpos jurídicos y delincuenciales, que gustan también de que se enaltezcan sus “acciones”, por ello es importante tomar en cuenta la experiencia de representantes y promotores de otros estados de la república, por ejemplo; El Representante y promotor de la agrupación sinaloense de corte norteño “Los Alegres del Barranco”, Enrique Ochoa, quien comentó que en estos tiempos violentos cantar corridos puede costarle la vida a un cantante o a una agrupación completa, tal como se ha dado en otras zonas del país.

Por ello Los “Alegres del Barranco” a pesar de algunas sugerencias de personas que gustan de que les hagan corridos, mejor se abstienen y cantan corridos ya reconocidos, pues el riesgo es latente, y nunca se sabe en que momento alguien que no aprueba una letra pueda salir a reclamar o atentar contra la integridad del artista.

El caso de “Los Alegres del Barranco” es singular, pues a pesar de todo el éxito que tienen, siempre han estado en el ojo del huracán. Los integrantes de esta agrupación nacieron en Badiraguato, Sinaloa, en un ranchito llamado San José Del Barranco, de ahí bajaron a la ciudad de Culiacán, Sinaloa, en busca de progreso y en la música lo iban a conseguir.

Enrique Ochoa comentó que, transcurría el año 2005 cuando un muy buen amigo de la familia les regalo a los muchachos sus primeros instrumentos con los cuales empezaron a darle duro, y en una fiesta de 15 años les dieron la oportunidad de tocar cuando estaban descansando los del grupo estelar de la noche.

Los chavales se animaron y a la gente les gusto el estilo de los jóvenes y ahí fue donde poco a poco empezaron a destacar en las melodías norteñas. Con un gran desempeño se empezaron a conocer un poquito con los corridos "El Panal" y “Hasta Naranjas Vendía” o también llamado "El Chabalon", corridos inéditos de estos muchachos, que han sido grabados algunos grupos regionales.

Los integrantes de Alegres del Barranco son: Armando Moreno Álvarez, 24 años de edad (primera voz y bajo sexto) José Pavel Moreno serrano, 25 años de edad (acordeón segunda voz) José Carlos Moreno Álvarez, 19 años, (bajo) y Cristóbal Reyes López, 28 años de edad (batería).
Este grupo es uno de los considerados fuertes en la zona del pacifico, pero ellos saben el riesgo que es cantar en el lugar equivocado (Valentín Elizalde). Enrique Ochoa le recomendó a los grupos locales a no dejarse llevar por el dinero fácil, pues llegara el momento que tendrán que decir que no, y “ese no” puede ser tornarse “eterno”.


El perro de la sierra no teme cantar corridos


Foto: El perro de la Sierra no teme cantar corridos. Gabriel Orozco.

Otro de los cantantes que se escuchan en la radio nayarita con gran éxito, es el cantante apodado “El Perro de la Sierra”, cuyo nombre en realidad es el de Alejandro Ortega, mismo que es originario de la colonia Moderna, municipio de Santa María del Oro, pero residió por mucho tiempo en los Estados Unidos, particularmente en las Vegas.

“El Perro de la Sierra” tiene una trayectoria de siete años interrumpidos de éxitos. Este cantante recorre actualmente la zona del pacifico mexicano, su público es variado, pero los estados de Sonora, Sinaloa, Michoacán, Oaxaca, Jalisco, y claro, Nayarit, han servido para que los promotores pidan sus servicios artísticos, ya que los llenos en los palenques y bailes están asegurados. Alejandro Ortega es un tipo frontal, sin caretas ni nada que ocultar, al pan, pan, y al vino, vino.

Al cuestionarle el porqué cantaba corridos, entre ellos de narcotraficantes, fue muy contundente y directo; “yo canto lo que la gente me pida, yo me desvelo y doy mi físico para que las personas estén contentas, yo no tengo ningún problema en grabar tal o cual tema, pues el pueblo es lo que me pide, y yo soy pueblo, con decirte que yo cantaba arriba de un burro en mi rancho cuando era niño”. ¿Cómo has sentido en México a los seguidores de los corridos? “mira hay de todo, hay raza muy alborotada, que anda tomada, o no se, pero hay que darles por su lado”.

¿Qué haces cuando tienes que ir a alguna plaza que es dominada por algún grupo delictivo, y de repente en tu repertorio traes algún tema de los rivales o antagónicos? “Pues, sí tenemos cuidado, y antes de cantar un corrido pedimos permiso a los presentes, y con todo respeto la interpretamos, de hecho tratamos de que nadie se vaya sentir ofendido, por alguna canción o corrido, y para bajarle optamos a veces por cantar alguna cumbia”.

¿Tú cantas algunos corridos por encargo? “Mmm… nunca me ha tocado cantar un corrido así, me han ofrecido varios corridos, pero yo ocupo hablar con la persona o los familiares a quien se refiere el corrido para ver si se puede cantar; me tocó en Nayarit el ofrecimiento de cantar un tema de un “conocido personaje del gobierno”, cuyas circunstancias personales fueron muy conocidas, pero me reservo el nombre, pero ya tendrán noticias”.

Sin duda, los corridos son algo muy querido y apreciado por los mexicanos en el exterior y dentro de la nación, porque nos remontan a épocas y momentos determinados de la vida de este país tan sufrido y lleno de historias que engloban justicias e injusticias, aunque más las segundas.

El caso especifico de Nayarit es muy peculiar, ya que ha sido un estado que ha acogido los corridos como propios, y así han surgidos varios cantantes que hoy son leyenda, como, Chalino Sánchez, El Gallo Elizalde, Valentín Elizalde, Lalo Mora, entre otros, quienes desarrollaron su manejo de escenarios en Nayarit, y luego en otras latitudes, por en la tierra de Coras y Huicholes, los artistas son respetados, a diferencia de lo que pasa en Tamaulipas y Michoacán, lugares en los que los cantantes han sufrido ataques que les han costado la vida, por ejemplo; Zayda Peña, de la organización Zayda y los Culpables, Sergio Gómez, vocalista del grupo K-Paz de la Sierra, y Valentín Elizalde, mientras que otros como Lupillo Rivera se han salvado de morir a manos de los capos que no comulgan con su mensaje.

En otras entidades de la republica se han tomado medidas, por ejemplo; fueron sancionadas 71 estaciones de radio por haber transmitido narcocorridos en los estados de Sonora, Sinaloa, Guanajuato, Distrito Federal, San Luis Potosí y Colima, entre otros.

Lo anterior fue en base a la Ley Federal de Radio y Televisión, de 1961, que en su artículo 63 prohíbe las transmisiones que causen la corrupción del lenguaje y las contrarias a las buenas costumbres, ya sea a través de expresiones maliciosas o haciendo apología de la violencia o del crimen.

Los corridos a pesar de la censura de los medios de comunicación y el gobierno continuaran muy vigentes porque es una forma de expresión muy propia de los mexicanos, sin embargo, todos los extremos son malos, ya que por otra parte se idealiza al criminal, al asesino, al mafioso; las nuevas generaciones escuchan las “heroicas” historias y se ven reflejadas en ellas, ¿porqué?

Para contestar esa pregunta habremos de trasladarnos a la sierra nayarita del Nayar, la Yesca, Acaponeta, Ruiz, Rosamorada, ahí veremos que esta pasando, la respuesta a la ola de violencia que se vive en el país, es verdad, son los menos, pero el hambre es dura, no hay educación (el gobernador en carne propia vio el desden de sus funcionarios encargados de dotar de instalaciones dignas a los habitantes de esas zona serranas; además del cinismo con que algunos personajes se dicen maestros en las quincenas, mientras que en la realidad no se han parado a las aulas a trabajar) y la paciencia del jornalero, del campesino, de su familia llega a un límite.

Esperemos que la sociedad y el gobierno en conjunto se ocupen para lograr un mejor desarrollo de las nuevas generaciones, pues son los jóvenes de México que no encuentran oportunidades los muertos en las más de 5 mil 661 ejecuciones que se dieron en el 2008 en el país, muchos de ellos tentados por el dinero y la ilusión de una mejor “vida” a cambio de matar o ser asesinados.

Nayarit es un oasis de esperanza en el mar rojo que baña el país, y ojala se trabaje con mayor fuerza los programas sociales, sino estaremos condenados a sufrir por los errores que se pudieron enmendar.

*Gabriel Orozco Maldonado tiene 10 años de periodista en el área de seguridad pública, es abogado, locutor, corresponsal nacional y la poesía en su vida es "una catarsis que me obliga a salir de este ente mundano".

marzo 01, 2009

Colaboración especial

Aquí no viene cualquiera:

Santa Fe, México


por José Noé Mercado



UNO


Acudo a Santa Fe por un siniestro. Una compañía aseguradora debe extenderme un cheque por concepto de daños automovilísticos a terceros. Yo soy ese tercero y aquí me encuentro, en el poniente de la inabarcable ciudad de México. En Santa Fe, que es vestigio de un pueblo hospital novohispano, minas y tiraderos, lo mismo que un elitista barrio financiero y concepto aspiracional y galáctico.



En Santa Fe, la exclusividad, la pretensión y la vanguardia es la idea. Por algo los corporativos transnacionales más poderosos, de capital mexicano o extranjero, tienen aquí sus oficinas en edificios inteligentes de diseño fashion y han convertido la zona en el conjunto urbano más importante y ostentoso de Latinoamérica.

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Pero, en Santa Fe, la marginación, la pobreza, el contraste, la problemática de comunicación vial y

el abastecimiento de agua, recuerda como un tatuaje en la piel que, después de todo, esto no es más que subdesarrollo.



Entre mayor opulencia y ostentación hay en el sitio, entre más notorio es el ánimo de primermundismo, más evidente resulta el tercer mundo al que pertenecemos. Aun cuando quien ahora hable de México deba referirse a un país en desarrollo, a una economía emergente. Que, en la realidad, para un porcentaje significativo de la población, se liga más bien a la emergencia.



DOS


Paso por detectores de metal y armas, un vigilante obeso me escanea y entonces ingreso en un edificio de cristal y acero. Aunque tiene decenas de pisos hacia arriba, desde donde todo, empezando por las personas, se mira pequeño, insignificante, iré hacia abajo.



Antes, me registro.



Una recepcionista rubia oxigenada y fresa me exige la credencial de elector. O mi carnet de conducir. Si no, no hay paso. Me da un gafete numerado de visitante. La extranjería queda señalada. Un par de policías vigila el proceso, escrutándome a la vez.



Un elevador de alta velocidad me sumerge cuatro niveles. Al salir, otro vigilante armado me pregunta si soy quien soy. Sí, le digo, pensando que quizás me atenderán de inmediato en la aseguradora. Pero no. Me interroga porqué bajé en ese piso, si debo ir a otro. Me hace saber que estoy en el lugar incorrecto, pero sobre todo que me vigilan a cada paso con cámaras ocultas. Onda reality show.



De nuevo, al ascensor. Aunque igual bajo.



Ahora entro en una oficina que tiene cómodos sofás de cuero para aguardar turno y cuadros abstractos, que pueden significar cualquier cosa, en las paredes. Me siento, me hundo. Así, el corporativo y su gente se ven más grandes. Hojeo una revista. Ojeo un artículo que explica que la principal generadora de valores, en la actualidad, es la empresa. Atrás dejó a los medios de comunicación, a la familia, a la iglesia. La oficina, ahora, forma o deforma al individuo. Ella, más que nada. Tiene lógica. Pertenecer o no pertenecer. A eso se reduce el dilema.



Por fin llego a una de las numerosas ventanillas, todas de cristal, seguro antibalas, para ser atendido. A mi derecha, un tipo trajeado y robusto desea cambiar las condiciones de su póliza para pagarla en dólares y saca de un portafolios de combinación electrónica varios fajos de billetes verdes. A mi izquierda, una señora de mediana edad discute, acalorada, su caso. Yo tiendo mis documentos a una chica pelirroja y con exceso de maquillaje y me limito a esperar ahí, de pie. Ella lee mis papeles y llena a mano unos formularios y les pone sellos, mientras, sin mirarlos, se pone de acuerdo, en código, a dónde irá a comer con sus compañeros, quienes al fondo, en cubículos desmontables, están enchufados a sus computadoras y a micrófonos de diadema. Listo, me dice, sin verme, vuelva en tres horas y podrá recoger su cheque aquí mismo. Imposible ir y volver en ese tiempo, que es el que a causa del tránsito infernal los oficinistas tardan sólo en venir o irse de estos rumbos. Mínimo, debo permanecer 180 minutos más en Santa Fe. Uf. Qué me queda.



TRES


Caminar por la zona de corporativos es complejo. Las distancias son largas a pie. Cortas, y por tanto inviables, en automóvil. El terreno es inconstante, pesado al andar. Como en toda barranca, hay subidas pronunciadas que luego se vuelven descensos enroscados. Los rascacielos, varios de más de 100 metros de altura, otros sobrepasan los 150, se construyen ya los de más de 200, muestran que los corporativos trascienden a todo individuo. De alguna manera, los aplastan. Fuera de los edificios diseñados por arquitectos de prestigio, en las explanadas, algunos oficinistas que portan con orgullo un gafete de pertenencia en la cintura fuman cigarrillos, beben Coca-Cola-Zero o comen fruta acarreada en un Tupperware. Una pareja discute. La chica llora, pero lo disimula al verme pasar.



Una de las avenidas principales de Santa Fe lleva el nombre del misionero Vasco de Quiroga, quien fundó este pueblo en 1532, con la idea de albergar a los indígenas marginados, a los pobres, a los enfermos, a los ancianos y a los niños. Hoy, Tata Vasco podría volver a fundarlo, puesto que, si bien hay mansiones de película en el área habitacional que valen millones de dólares, los desprotegidos siguen en los alrededores, en colonias proletarias, en casas modestas construidas por el ingenio y habilidad de albañiles que nunca podrían ser cool. Ahí, en esa otra pero misma Santa Fe que también fue minas y tiraderos de basura, la gente sí anda por las calles, sin traje sastre ni perfumes costosos, y compra comida grasosa en las esquinas.



CUATRO


Al Centro Comercial Santa Fe, desde que se inauguró, en 1993, el más grande de América Latina, con sus 5 mil cajones de estacionamiento, con más de 300 firmas exclusivas en sus tiendas, sólo se puede llegar en carro. O en taxi o micro, pero no a pie. Las avenidas son grandes, peligrosas para un peatón, o de plano es un tramo de carretera.



En ese tipo de calzadas principales no se puede estacionar sin que te levante una grúa, de las muchas que acechan. Por ello, las calles pequeñas, sobre todo las cerradas de un lado, están invadidas por coches que son vigilados por franeleros pandrosos que cobran, a cada uno, cuatro dólares al día por su labor. Lo que, sin duda, aunque tiene algo de informalidad, resulta más económico que entrar en un estacionamiento, de los pocos que hay por el rumbo, y pagar la misma cantidad, o sea su equivalente en pesos mexicanos, pero por hora.



CINCO


Han pasado casi tres horas, desde que salí de la aseguradora. Debo volver por mi cheque, sin haberlo visto todo, pero con la impresión de que, en esencia, sí lo vi.



Abordo un taxi de sitio, es la única opción, lo que significa que no cobra con taxímetro, sino a ojo de buen cubero. O sea, a capricho del chofer. No mames, por qué ocurre eso, le pregunto. Por la simple razón de que aquí no viene cualquiera, wey, me dice queriendo mostrar más mundo que el mío. A Santa Fe, o se viene porque puedes: gastar, consumir, comprar, o vienes porque debes: trabajar, venderte, sobrevivir. Yo por qué vine, reflexiono, a esta especie de yin y yang sin equilibrio: ¿porque puedo o debo? El siniestro, supongo, tiene la respuesta. ♠

José Noé Mercado es escritor, periodista, crítico musical especializado en ópera e imparte clases en la Escuela de Periodismo Carlos Septién García. DesFromaliza recomienda su blog, se puede entrar en la liga de la barra izquierda.