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noviembre 22, 2010

Lugar de Mariposas

Por César Martínez

“La vida no es lo que uno vivió
sino lo que uno recuerda y
cómo la recuerda para contarla”

Gabriel García Márquez
en Vivir para contarla

Los ancianos de San Miguel Papalutla, en Oaxaca, rondan los noventa años de edad. Este pueblo, casi fantasma, revive cada año con la festividad del segundo viernes de cuaresma. En el año 2009 tuve la oportunidad de charlar con los viejos –familiares míos la mayoría de ellos– y fui consciente de la memoria colectiva que está a punto de perderse, recuerdos que son el único archivo histórico que tiene este pueblo, y que bien podría reflejar el (sub)desarrollo de todo México.

Papalutla tiene problemas agrarios desde su concepción y apenas terminaron el 20 de noviembre de 2010. Está lleno de leyendas. La revolución pasó por este pueblo, dejando heridas que hasta nuestros días persisten. Cuenta con tradiciones coloridas. Su decadencia se debe, según los papalutecos, al soborno que otro pueblo, San Marcos Arteaga, hizo a funcionarios públicos, con lo que la la carretara federal que llega a Tonalá dejó de pasar por Papalutla.

Hoy en día, como he dicho, está a punto de perderse esa memoria colectiva. Los mismos paisanos han intentado, de forma aislada e infructífera, crearse una historia. La versión aceptada por la mayoría es la que escribió Juventino Cruz Torres en 1988: un texto de 23 páginas que cuenta con los sellos oficiales del pueblo y que se titula Historia general y pública de mi pueblo San Miguel Papalutla, Huaj. Oax. Aunque también hay memorias de Gilberto Cisneros Vélez (http://www.myspace.com/papalutla). Pero es tan fallido el intento que casi ninguno de mis contemporáneos saben que en este pueblo se dice que se escondió Vicente Guerrero durante la guerra de independencia; que la revolución zapatista saqueó Papalutla (y en lo personal que ahorcaron a mi tatarabuelo por no tener lista la barbacoa); que el General Lázaro Cárdenas del Río, ya en sus postrimerías, le resolvió a Papalutla algunos problemas de desarrollo.

Es por eso que este texto pretende recopilar las versiones de estos dos papalutecos, comparar las historias y resaltar aquellos puntos de coincidencia; pero también habrá que sumarle los relatos de otros paisanos, recuerdos sueltos de los que no hayan versiones que los contradigan. Comparar los datos con archivos históricos. Darles un contexto nacional.

De este modo se podrá dar una historia más uniforme a San Miguel Papalutla y rescatar la memoria colectiva para futuras generaciones. Además de comprobar que la historia de un pueblo aislado puede reflejar la historia de todo México: caciquismo, promesas incumplidas por parte de las autoridades, una pelea agraria que se prolongó hasta nuestros días, sobornos, corrupción, pobreza, pérdida de tierras de cultivo, subdesarrollo, pero también la fiesta por la fiesta, miles de pesos gastados en las liturgias anuales, migración.

LUGAR DE MARIPOSAS, SU FUNDACIÓN

Se estima que San Miguel Papalutla fue fundada entre 1830 y 1835, apenas diez años después de la firma del Acta de Independencia del Imperio Mexicano. Cuentan que los “primeros pobladores fueron originarios del pueblo de Santo Domingo Yolotepéc”, según una recopilación de los textos del señor Juventino, titulado San Miguel Papalutla 1905-2005. Estos primeros habitantes llegaron al paraje conocido por El Mezquite y luego se trasladaron a El Cuajilote, donde comenzaron a buscar agua dulce, encontrándola entre las barrancas de La Cañada y El Aguacate.

De este lugar nace el nombre del pueblo, cuenta don Juventino, pues “había mucho papaloquelite, o sea la planta alimenticia la cual conocemos” comúnmente por pápalo. Había además mucha mariposa. Por eso el nombre de Papalutla, “lugar de mariposas” en náhuatl, o mexicano, como le dicen a esta lengua los ancianos que la hablaron fluidamente y que hoy en día sólo les quedan recuerdos de algunas palabras asiladas.

La orientación topográfica de Papalutla quiero dejarla tal como la escribió en 1988 don Juventino:

Nuestro pueblo está vigilado por centinelas naturales y eternos, como son: por el oriente, o sea por donde sale nuestro Rey Sol, se encuentra el Cerro Colorado, por el poniente la Loma del Conejo y la Loma del Águila, por el norte se hallan el Cerro de la Cruz y la Loma del Abrojo, y por el sur se encuentran dos cerros históricos: el Cerro de la Calavera […] (y) el Cerro de la Campana.

En el primero de estos cerros, el de La Calavera, es donde acampó el general Vicente Guerrero en tiempos de la independencia, pues dicen los papalutecos que era conocido como el Cerro Papalotla. Esta idea no suena tan lejana de la realidad, pues he encontrado la versión digitalizada del libro Resumenhistórico de la Revolución de los Estados Unidos Mejicanos (http://cdigital.dgb.uanl.mx/la/1080012736/1080012736_26.pdf), escrito por Pablo de Mendibil en 1828, donde se cuenta cómo Vicente Guerrero anduvo por Oaxaca, por la zona de la Mixteca, donde está Papalutla, y que “Guerrero contramarchó entonces por la orilla del río de Tecachi hasta el cerro de Papalotla, donde campó desentendiéndose de Rosainz”.

En el Cerro de la Campana, han encontrado vasijas, instrumentos de música y una campana. Objetos que se cree pertenecieron a un poblado que desapareció, quedando sólo las ruinas de sus casas, y de cuyos habitantes no se tiene memoria, ni por los papalutecos, ni por ningún habitante de otro poblado vecino. Sin embargo dicen que se fueron porque animales salvajes mataban a muchas personas. Pueblo Viejo, es el nombre con el que se le conoce a estas ruinas. Y cuentan que en la cúspide del Cerro de la Campana está la Cueva del Ladrón, donde se encuentra escondida esta campana, la cual, si se presta atención, en los días de Semana Santa se puede oír sonar.

Continuando con la fundación de Papalutla, se dice que fueron las familias Cisneros, Rosales, Olivera y Arias las que, ya asentadas, decidieron fijar por nombre el de San Miguel Papalutla, para sí estar acorde con la religión católica.

Desde entonces hay conflictos agrarios, pues primeramente se asentaron en tierras pertenecientes a Santo Domingo Yolotepéc, hasta que en 1894 el Ayuntamiento de Huajuapan de León le otorgó las escrituras que acredita a la comunidad como legítimos propietarios de sus tierras. Sin embargo, Huajuapan le impuso a Papalutla una cooperación anual que se terminó hasta 1949. Por su parte y cinco años antes, en 1944, Santo Domingo Yolotepéc pretendió recuperar esas tierras, con lo cual se inició un conflicto en el entonces Departamento de Asuntos Agrarios y Colonización, hoy Reforma Agraria, mismo que terminó hasta el 29 de septiembre de 1969, con la resolución del presidente Gustavo Díaz Ordaz a favor de Papalutla.

En 1927 Papalutla compró el paraje Encinos Largos “a los caciques de Santo Domingo Tonalá, llamados Marcos Moya y Librado Ríos […], por lo que es muy necesario dar a conocer a nuestra juventud que nuestra legítima jurisdicción consta de 3’947 hectáreas”, según los escritos de don Juventino.

Pero ahí no termina el conflicto agrario. Con la compra de Encinos Largos algunos papalutecos se separaron del pueblo para instalarse en las orillas, pero aun en tierras comunales de Papalutla. Ellos son conocidos hoy en día como Cerro de Agua, y desde su separación no aportaron ni sus servicios a la comunidad ni las cooperaciones para el pueblo, por lo que en la resolución presidencial del 69 no aparecen como beneficiarios de las tierras entregadas a Papalutla, los cual molestó sobremanera.

Decidieron impugnar la resolución en el 70. Desde ahí comenzó un conflicto que terminó a finales de 2010.

EL SOBORNO Y LA DECADENCIA

Por otro lado, se puede decir que la decadencia de Papalutla se dio en un acto de soborno.

Los papalutecos, en 1942, construyeron a fuerza de pico y pala una calle de 9 kilómetros, rasgando la falda de los cerros hasta el paraje Encinos Largos. Esto con la ilusión de que por ahí pasara la carretera hacía Tonalá, pero cuentan los ancianos que el poblado de San Marcos Arteaga sobornó a las autoridades para que cambiaran el proyecto original, que contemplaba comunicar a Papalutla, para que mejor pasara por San Marcos.

Hoy en día San Marcos es una colorida población que creció a orillas de la autopista federal, mientras que para llegar a Papalutla hay que recorrer por media hora un reptante camino de terracería que bordea un barranco.

EL SEÑOR DEL DIVINO CONSUELO

Otra fecha histórica para los pobladores de San Miguel Papalutla es el 30 de enero de 1905, fecha en la que se recibió “la efigie del Cristo crucificado en el paraje denominado Cerro Colorado”.

A la figura se le conoce como el Señor del Divino Consuelo. Fue comprado por la llamada Sociedad Agrícola, que ante el gobierno representaba a los terrenos de Papalutla.

Cuenta don Juventino que la madera con la que se construyó la cruz en la que yace crucificado este Cristo “fue sacada de una de las cañadas del paraje Portezuelo Hondo, y extraído del árbol que llamamos Ocote”.

La figura fue esculpida por el artista Guadalupe Pastrana, oriundo del poblado Chila de las Flores, en Puebla.

Durante 31 años celebraron cada aniversarios del Divino Consuelo el 30 de enero, hasta que en 1936, con la modernización de la iglesia, las autoridades eclesiásticas determinaros que ese festejo debía darse dentro de la cuaresma fijando así el segundo viernes de cuaresma como fecha litúrgica para venerar la imagen.

Año con año, la festividad revive al pueblo, mismo que actualmente consta con aproximadamente 90 habitantes, pero en cuaresma llegan a más de 450 personas. En esta fiesta el ambiente es muy relajado, pues el 80% de las personas seguramente son parientes de sangre, 10% familiares políticos y el resto amigos y vecinos de los poblados cercanos.

Entonces el pueblo es adornado con flores desde el miércoles, porque desde entonces comienza la fiesta. Para el mero viernes ya hubo jaripeo, baile con música de viento, toritos de lumbre y mucha cerveza. Luego sacan de la iglesia al Señor del Divino Consuelo, una cuarteta de hombres lo cargan en los hombros mientras recorre la única calle principal del pueblo. Las demás personas esperan a los extremos del camino, rezando. La efigie recorre lenta y solemnemente Papalutla y termina en la iglesia, donde permanecerá hasta el próximo año.

Los ancianos dicen que en épocas de la revolución el Señor del Divino Consuelo sudaba como si estuviera vivo.

La fiesta sigue hasta el domingo, y es en este contexto donde siempre se escuchan leyendas, anécdotas y explicaciones. Animadas por el gusto de verse, las familias se reúnen y comienzan a contar.

LAS NUPCIAS

Mis abuelas, paterna y materna, cuentan cómo se casaron:

La fiesta era para todo el pueblo. Y el novio debía regalar no un vestido de novia, ni dos, sino todos los que pudiera comprar, porque era una forma de medir la importancia de las nupcias.

“Cada vestido valía una fortuna”, dicen mis abuelas sin poder medirlo en pesos actuales, y sólo refieren que con cinco mil pesos de ese entonces ya tenías solucionada tu vida.

Durante la boda, las señoras hacían una especie de pasarela de modas, porque se cambiaban y lucían cada uno de los vestidos regalados por el novio. Pregunto entonces cuántos vestidos le dio mi abuelo Damián, Lola sólo sonríe.

También me hablan de la revolución. Amalia cuenta que cuando los veían venir, las mujeres eran escondidas en cuevas para evitar que los zapatistas se las llevaran o las violaran. Aunque recuerda que su prima fue tomada. El padre de esta mujer quiso rescatarla pero fue encañonado, ante lo cual su hija le dio que no se preocupara, que ella se iba con la revolución y volvería cuando terminase. Nunca regresó.

Además recuerda que cuando se enteraron que los zapatistas se llevaban las campanas de las iglesias para forjar las balas de cañón escondieron las de Papalutla.

Por su parte, Lola recuerda que los rebeldes le encargaron a su abuelo un chivo en barbacoa para la mañana del siguiente día. Cuando regresaron y encontraron el horno aun cerrado y los platos vacíos, decidieron ahorcar a mi tatarabuelo.

Historias como estas son las que dan vida al pueblo. Aquí hay narradores innatos, contadores de historias que si de literatura se tratase los clasificaría en el realismo mágico. Subí al cerro del Abrojo, y en el camino un pastor viejo y casi ciego me interceptó. Guiaba a las cabras con ayuda de unos perros. Me reconoció cuando le dije que era el hijo de César Martínez. Entonces me contó qué él siempre ha estimado mucho a mi padre, que una vez, cuando César estaba borracho, alguien le iba a pegar por la espalda, inmediatamente él brincó y derribó al agresor antes de que diera con la nuca de mi padre.

No es por presumir –dijo– pero en mi familia somos muy fuertes; mi padre podía levantar a dos hombres, uno en cada mano, así, y luego ¡plaf!, aventarlos sin ningún esfuerzo, como si fueran muñecos de trapo. Añadió una carcajada de emoción.

Narraciones e historias hermosas que en voz de los propios ancianos toman un significado más importante, más a licor añejo. Ver sus ademanes vigorosos como sus recuerdos, pero con la tierna torpeza del anciano, es muy emotivo.

Poder reconstruir la historia de un pueblo a través, principalmente, de la memoria de sus ancianos no es una empresa fácil, pero seguro debe valer la pena.

noviembre 16, 2010

Boom de la literatura del narco

Por César Martínez

En México la violencia, o al menos la percepción de la misa, ha incrementado desde que Calderón lanzó su “guerra” contra el narcotráfico el 7 de diciembre de 2006, tan sólo unos días luego de su investidura como titular del Poder Ejecutivo federal.

Tan sólo en 2010 se contabilizan más de 10 mil muertos a causa de la “narcoviolencia”, según el Ejecutómetro que realiza el periódico Reforma. A esta cifra, que no fue desmentida por el Gobierno de México, hay que agregarle los 22 mil muertos (desde el inicio del mandato de Calderón) que el Secretario de la Defensa Nacional, general Guillermo Galván Galván, reportó el 12 de abril de 2009 a la Cámara de Diputados en un informe confidencial que fue filtrado a los medios de comunicación.

Además, durante el actual sexenio, Ciudad Juárez, en Chihuahua, se reafirmó como la región más peligrosa del mundo con una taza de 101 homicidios por cada cien mil habitantes, reportado en enero en el Informe del estado de la seguridad pública en México, de la Secretaría de Seguridad Pública. Y es la segunda nación más peligrosa para ejercer el periodismo, apenas después de Irak; pero la número uno si se habla de naciones que no están en guerra con otros países.

Por eso no es de extrañar que el narcotráfico haya permeando nuestro tejido social. A casi todo se le ha añadió el prefijo narco: narcocorrido, narcopolítico, narcoabogado, narcocultura, narcoliteratura. Lo narco está por todos lados.

Música: con los corridos de grupos como Los Canelos de Durango, que componen sus loas a capos de lo que ven y no sólo de lo que escuchan, según se lee en el libro de Diego Osorno El cártel de Sinaloa. En la moda: donde botas de piel de avestruz, camisas de Versace, sombrero, jeans de mezclilla y cinturones con grandes hebilla son todo un código de identificación más que una simple forma de vestir. La religión no se escapa, desde un santo católico como lo es San Judas Tadeo hasta la veneración a la pagana Santa Muerte, pasando por el bandido milagroso Malverde, son algunas de las figuras a las que no pocos narcotraficantes se encomiendan, pero los más exóticos llegan a prácticas santeras de verdadero horror, como la que relata Sergio González Rodríguez en El hombre sin cabeza: “fumarse el muerto”, que consta en mezclar la ceniza del recién incinerado con polvo de cocaína e inhalar fuerte.

En un nivel más periférico, es decir donde ya no es precisamente el narcotraficante quien realiza los actos, el tema es abordado en obras de teatro, como Sicario (2009), dirigido por Felipe Fernández del Paso y con Emiliano Salinas, hijo del ex presidente de México, como productor asociado; en exposiciones artísticas, como la de Rosa María Robles, en Sinaloa, titulada Alfombra Roja (2008), en la cual los visitantes caminaban sobre mantas llenas de sangre que cobijaron cadáveres de personas asesinadas por narcotraficantes, sangre real que trataba de hacer la analogía con las alfombras rojas por las que caminan las grandes estrellas de Hoolywood; y en la literatura, con Malasuerte en Tijuana, de Hilario Peña, Corazón de Kaláshnikov de Páez Varela o Entre Perros de Alejandro Almazán, éstos dos últimos, periodistas; los tres libros publicados en 2009. Estos por hablar de libros meramente literarios, porque de enlistar los que son de investigación sobre el mismo tema tendríamos que agregar otros pares de títulos para ese mismo año.

Y es que en los medios de comunicación el narcotráfico fue apareciendo como una fuente más. Y en las redacciones se fue creando la figura del periodista especializado en el tema. Si Tal reportero cubre el Congreso y Cual las actividades del Presidente, hoy se puede hablar que Ricardo Ravelo, Alejandro Almazán, entre otros, cubren el narcotráfico.

Pero es una fuente peligrosa. Si se habla de más, si se hace quedar mal a un grupo y en general si no se respetan ciertos cánones del narco, la vida del reportero corre peligro.

“Cuando sabes de más te arriesgas a que te maten, por eso, por saber de más. También te arriesgas si te quieres meter a saber. Te puedes dar cuenta de muchas cosas, pero no debes ni comentarlas, ni decirlas, ni preguntar”, explica Sandra Dávila, en La Reina del Pacífico, a Julio Scherer.

Por ello, algunos periodistas se han refugiado en la literatura para exorcizar las historias que no pueden aparecen en las planas de los periódicos, pues a veces se les da demasiada importancia a los diarios y se piensa que todo lo que en ellos aparecer es verídico. Pero en una novela, en un cuento eso no pasa, “hay más libertad”, dijo Alejandro Almazán en entrevista radiofónica sobre su libro. En la literatura quien escribe puede contar la realidad, modificar nombres y hasta rasgos, y no habrá esa presunción de realidad de la que se ufanan los diarios.

Pero también han abordado el tema escritores de profesión, como Elmer Mendoza o Carlos Fuentes, con su libro La voluntad y la fortuna, que inicia: “Soy la cabeza cortada número mil en lo que va del año en México.”

En su caso, Hilario Peña no es periodista ni escritor, sino capataz en una maquiladora de capital asiático, según se reseña en la solapa del libro que publicó bajo el sello de Literatura Mondadori.

Curiosamente la mayoría de estos escritores y periodistas son del norte: Elmer de Culiacán; Paez Varela de Ciudad Juárez, Hilario Peña de Mazatlán aunque vive en Tijuana; Diego Osorno de Monterrey.

Las expresiones artísticas, y en particular la literatura es un reflejo de lo que acontece en la sociedad. Al hablar sobre su novela durante una entrevista para Milenio, Alejandro Almazán dice que es “narco puro, violencia letal, la historia, pues, contemporánea de este México”. Ahí está. Analizar quién está escribiendo estos libros, qué se cuenta en ellos, cuáles son los lugares en común, cuáles son las intenciones de quienes escriben y quiénes leen esta literatura y qué les deja, ofrecerá una radiografía que no se plasma en celuloide sino en letras. Un fenómeno que bien se podría llamar el boom de la narcoliteratura. Una fotostática de lo que en algunos países llaman Narcoméxico.

febrero 01, 2010

De la tinta y el papel, al monitor y el teclado

"Si entre las muchas verdades eliges una sola y la persigues ciegamente, ella se convertirá en falsedad, y tú en un fanático". Ryzard Kapuscinski

por: Füguemann

¿De quién es realmente la crisis en los medios impresos de comunicación?

Desde hace algunos de años, uno de los temas en los que más se abunda y de lo que más se platica en las salas de redacción de los diarios y revistas, es la inminente pérdida de lectores y anunciantes. A ello hay que sumarle la notoria transición generacional que se da entre quienes consumen los tradicionales medios informativos, y los que ahora prefieren internet para satisfacer su deseo de estar informados.

No es novedad que la gran mayoría de los periódicos hayan buscado hacerse de un sitio en la red. Los avances tecnológicos relacionados con la comunicación y su difusión, han permitido en tan sólo un par de décadas, consolidar una de las plataformas más solidas y rentables para casi cualquier negocio.

El periodismo ha sido uno de los grandes beneficiados con esta nueva forma de hacer llegar la información. Si consideramos que el leit motive de los periódicos es mantener informados a los miembros de una sociedad, internet ha catapultado esta posibilidad en cuanto a tiempo y costo, porque la información viaja de una manera mucho más veloz, y porque se evitan muchos intermediarios.

Entonces por qué el miedo pulula. Quienes pierden son todos, trabajadores de los diarios, grandes corporativos y sociedad, a todos les afecta que internet esté ganándole terreno a los medios.

Los trabajadores de la prensa son afectados porque esta crisis ha generado pérdidas a las empresas informativas, la disminución en las ventas las a obligados a reducir el personal. Uno de los casos más sonados, fue el del periódico Los Ángeles Times cuya redacción se quedó con la mitad del personal que trabajaba en ella, pues los repetidos recortes de personal mermaron su estructura. The New York Times, Chicago Tribune o Miami Herald, por citar algunos de los más reconocidos diarios, también se han visto en la necesidad despedir trabajadores.

A esto, hay que sumarle la crisis económica mundial, que solo vino a terminar de poner al descubierto, la fragilidad financiera en la que se encontraban las grandes empresas de la comunicación.

¿Y por qué la sociedad pierde? Es sabido que una sociedad donde sus integrantes tengan la posibilidad de estar bien informados, es una sociedad mucho más democrática y menos corrupta. Si la crisis en los medios impresos los lleva al cierre o la disminución de su tiraje, se reduce la pluralidad y la oferta. Entonces sólo los grandes diarios serán los únicos en sobrevivir, lo que llevará a la extinción de los más débiles, económicamente hablando.

Un México desconectado

Si bien es cierto que muchos de los sitios que ofrecen información de carácter noticioso, no cobran por el acceso al contenido que ofrecen, y esto es uno de los factores que ha propiciado el incremento de sus lectores, hay que poner las cosas en su verdadero sitio, al menos en el caso de México.

Según cifras que dio a conocer el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) con los resultados de la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de las Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH). Tan sólo el 25.7% de los hogares del país cuenta con una computadora, y de ellos sólo el 13.5% del total de hogares tiene una conexión a internet. Una cifra baja en comparación con otros países, lo que hace suponer que los mexicanos, pueden verse afectados con la perdida de los medios impresos.

En un país como México donde existen alrededor de 50 millones de personas en condiciones de pobreza ,según estimaciones del Banco de México en este 2009, hace difícil suponer que éstas tengan la capacidad económica para adquirir un ordenador y mucho menos una conexión a internet, en uno de los países donde más caro es este servicio.

En el estudio Communications Outlook 2009 realizado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OECD) por sus siglas en inglés. México ocupa el puesto número uno por el cobro de más caro en el servicio a internet por Megabite de banda ancha, tres veces más caro que su más cercano perseguidor que es Turquía.

Si a esto sumamos la poca oferta en cuanto al servicio de internet en México, y que contamos con uno de los monopolios más poderoso en telecomunicaciones del mundo, es decir Telmex bajo el mando de Carlos Slim, veremos que el futuro del acceso a la información por este medio, tiene más contras que pros. Aún cuando desde 2008 se aceptara la llamada Ley Triple Play, que suponía una mayor oferta en el mercado de internet en México.

Evolución o Extinción

Como casi todo, el periodismo se encuentra en la necesidad de evolucionar o rezagarse y dormir en sus viejos laureles. Las nuevas sociedades de la información, requieren de una nueva forma de contar historias. Requieren de un alcance mayor, del que sólo le da la tinta y el papel. Los jóvenes ahora no se conforman con la lectura, ahora requieren de otros recursos que amplíen el contenido. Audio, video, animaciones 3D son el plus que la prensa escrita no puede ofrecer.

A raíz del surgimiento y expansión de Internet todo se parece haberse acelerado, en especial la clase de profesionales que producen imágenes para el resto de la sociedad: periodistas, editores, diseñadores publicitarios, programadores, etcétera. Todos emocionados con lo que esta nueva plataforma de comunicación ofrece y potencializa, interconexión, enlaces, descargas, comunicación en tiempo real.

Todd Glitin reconocido profesor de periodismo y sociología de la Universidad de Columbia y autor de varios libros entre, ellos “Enfermos de información”, analiza este fenómeno de la velocidad en la información: “Una sociedad rápida produce gente rápida que, en todos estos sentidos produce una cultura rápida”

¿Qué quiere decir lo anterior y en qué afecta el trabajo de un reportero? Los consumidores de información demandan cada vez más la velocidad de ésta y las grandes agencias información se disputan el título de la más veloz. Pero tener primero la noticia no garantiza tener el mejor contenido.

En México existen alrededor de 72 mil estudiantes de comunicación según un estudio del Departamento de Ciencias de la Comunicación de la UDLAP de los cuales tan sólo el 4% de estos se emplea en algún medio. Las fuentes de trabajo son insuficientes y las que existen poco pueden hacer ante las grandes corporativas de la información.

A la falta de fuentes de empleo en los medios tradicionales, y la nueva deera de software cada vez más sofisticados, una nueva generación de profesionales de la comunicación ha surgido para dar batalla a la “vieja escuela” del periodismo. Los reporteros multimedia son que aquellos que han decidido usar la tecnología a favor de su labor profesional.

Estas nuevas camadas de profesionistas hacen uso de computadoras, laptops, teléfonos celulares, radiocomunicadores, lo que establece una nueva dinámica en lo laboral. No sólo tienen conocimiento del oficio periodístico, sino también de estas nuevas plataformas comunicativas.

Lo que sí hay que dejar en claro que el reportero multimedia, no debe confundirse con el periodista de escritorio, ese que ha preferido conseguir toda su información de Internet, o bien destinar su trabajo a estar sentado frente a un monitor, dejando de lado el mundo real, ese que ésta en la calle y es fuente inagotable de historias, que al final del día, son las que nutren el oficio del reportero.

Del papel al blog

Hace un par de días navegaba por éste enramado mundo de Internet. Estaba necesitado de información, la requería para un trabajo escolar. Según se me había dicho desde que estudio periodismo, las fuentes y su confiabilidad son primordiales. A menudo lo que uno busca, lo hace en sitios que por lo general tienen cierto prestigio. Mi problema, que la información que necesitaba no la encontraba por ningún lado, ni en los lugares que acostumbraba visitar. Mi sorpresa fue que ni los diarios de renombre, ni los portales importantes contaban con lo que yo necesitaba. Pero como todo buen curioso no descanse hasta dar con el clavo.

De repente me encontraba en un sitio nuevo para mí, era un sitio lleno de historias, buenas historias. Con información que al menos a primera vista, parecía de buena procedencia. No sólo había letras y más letras, también existían videos, enlaces, sitios recomendados. La información estaba bien catalogada, lo que más me llamó la atención fueron los comentarios que a cada nota acompañaban. Lo había buenos, con felicitaciones y toda la cosa. También se encontraban algunos que diferían y criticaban las posturas de quien había escrito la información. Me encontraba en un blog.

Pero mi curiosidad no paró allí, al instante me conecté por medio de un link a otro blog, su temática era parecida. Éste tenía un diseño aún más creativo y llamativo. De igual manera tenía muchos comentarios. Me pareció impresionante la capacidad de respuesta de quienes leían el contenido de este blog. Para mí, una nueva forma de comunicación había sido descubierta, una donde la interacción se da casi en forma inmediata y los intermediarios molestos y la censura son casi nulas.

Según una nota que leí en http://www.eluniversal.com.mx/cultura/59217.html , son alrededor de 4.7 millones de mexicanos los que tienen un blog o bitácora, que escriben, postean o generan algún tipo de contenido en este medio según datos de la Asociación Mexicana de Internet (Amipci).

Y es que según veo, el gran potencial de estos medios como el blog, está en no requerir de un medio caro como suele ser la televisión o la radio. No cuenta con un editor malencarado, exigente y sumamente censurador. No se tiene que pagar por adquirir uno, no es como tener que contratar televisión por cable y supeditarte a los contenidos que alguien más eligió por ti. Aquí lo importante es la capacidad de creatividad y compromiso con la calidad de información que se esté generando. Tener un blog se ha convertido en la forma de hacer periodismo participativo con más éxito.

Hay que decir que así como existen malos programas televisivos o radiofónicos, también existen blogs de muy mala hechura. De hecho periódicos y periodistas has visto en el blog, una nueva forma de hacer llegar la información, hoy en día no es difícil ubicar ésta nueva sección en las versiones on line de los diarios. Personajes como Roger Bartra, Guillermo Sheridan cuentan con un espacio cómo éste.

Pero el mundo de los blogs, al menos en México y en otras partes de Latinoamérica es un universo aún poco explotado. Bella Palomo que es una de las investigadoras más reconocidas en la adaptación del periodismo a Internet, escribió un artículo en Revista de la Federación Latinoamericana de Facultades de Comunicación Social, titulado “Los periodistas iberoamericanos y su voz en la blogosfera” donde opina que “a través del blog, el periodista refleja su realidad, sin la temida crítica de los supervisores, a la vez que realza su figura logrando un mayor protagonismo en la esfera pública”.

Algunos otros investigadores acerca del tema opinan que los blogs no amenazan al periodismo como los más ortodoxos en el tema han querido hacer creer, bajo la premisa de que no cualquiera que escriba un blog con información se transforma en periodista. Pero lo que apenas se asoma en las discusiones, que cada vez son más álgidas y contradictorias en cuanto al uso de estos recursos que ofrece la red, es apenas la punta de un iceberg que está por mostrar sus verdaderas dimensiones.

A los enemigos es mejor tenerlos cerca

Generalmente quienes están más preocupados por lo medios impresos y su crisis, son los que trabajan en ellos. A la mayoría de las personas este tema la parece tenerlos sin cuidado. Seguramente la información se seguirá generando, ya sea por los medios tradicionales o por los que están venir.

A los medios impresos les queda todavía tiempo para coexistir y renovarse. Lo que es un hecho es que nunca será lo mismo la tinta y el papel, que la pantalla y el teclado. No es necesario desbordarnos en la nostalgia, todo tiene un inicio y un fin. No es la primera ni la última de las necesidades humanas que está por transformarse. Los tiempos modernos cada vez exigen más de nosotros, nos solicitan la acción propia y la crítica personalizada.

Internet no es el pináculo de nuestra sociedad, es tan solo una herramienta más de este mundo. En lo personal miro con tristeza la falta de serenidad en los humanos, estamos en una carrera mortal. Ser los primeros y los más rápidos, es lo más importante, asociamos el éxito con el dinero. Quien saca la nota primero se lleva el crédito, estamos dejando de investigar, de recorrer el mundo con nuestros pies y mirarlo con nuestros ojos.

Es necesario rescatar a los medios impresos, no dejarlos morir. También es imperante acoplarnos a las nuevas generaciones, para entender como es que se proyectan y comunican. Los periodistas necesitamos tomar en cuenta que cuales quieran que sea la forma de llegar la información a las personas, tenemos el compromiso de elaborar nuestro trabajo con responsabilidad y honestidad.

Nadie tiene la voz verdadera, Dios ha muerto. Necesitamos ser cada vez más plurales e incluyentes. Necesitamos probar el mundo, debemos contar historias, necesitamos de todas las voces.#