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junio 15, 2011

CIRUJANO DE GUITARRAS

Mario Nava fue uno de los pioneros en impulsar el oficio de laudería en el Centro Histórico de la Ciudad de México

Nancy Zamora

“La mejor guitarra es como la mujer, puede ser bonita, fea, joven o vieja, pero hasta que la enchufas, sabes si es la que te va a hacer feliz”, es la frase con la que sus amigos y clientes, conocen a Mario Nava.

“Artesano de guitarras” como se define él mismo, Mario es licenciado en Administración de Empresas, egresado de la UNAM. Trabajó muchos años en corporativos como Cervecería Cuauhtémoc y refrescos Pascual.

Fue después de la crisis económica de finales de los ochenta, “una época muy difícil”, asegura, cuando decidió renunciar a su cargo como gerente para independizarse y poner su propio negocio.

GUITAR HOSPITAL / "HOSPITAL DE LA GUITARRA"

En 1989 abrió Guitar Hospital (Hospital de la Guitarra), ubicado en la calle de Mesones y Bolívar en el Centro Histórico -las calles por antonomasia donde se consiguen instrumentos musicales-. En este hospital no hay enfermos terminales, sino guitarras eléctricas y acústicas, y bajos de distintos colores, marcas y diseños, que no requieren de anestesia, pero sí de un buen cirujano.

Aquí no es raro ver una guitarra sin cuerdas o un bajo eléctrico sin pintar. De hecho, lo más común en esta “sala de urgencias”, es ver instrumentos desarmados y convalecientes, como brazos de guitarras sin cuerdas y separados de sus cuerpos, que esperan su turno, para que Mario los tome y les de vida con sus manos.

Estantes con herramientas, materiales de refacción, tornillos, maderas, una que otra guitarra autografiada, pósters y fotos de artistas como Elvis Presley, Chuck Berry, Joe Satriani o Steve Vai, decoran las paredes. En una de ellas, cuelga el título profesional de Mario.

“Tuve la suerte de estudiar una carrera universitaria, ejercí y me fue muy bien, pero cuando empezó duro el desempleo, decidí cambiar de cachucha”, confiesa.

“Pero ¿qué se hacer?”, se preguntó y de inmediato se dijo a sí mismo: “creo que soy un buen artesano”.

Mario, nacido en Coatepec Harinas, Estado de México, recuerda que cuando era adolescente le gustaba “meterle mano a los instrumentos”. Esta inquietud y la falta de dinero, lo motivaron a fabricar una guitarra con sus propias manos, misma con la que “tocaba en un grupo de rock en la prepa”.

Su gusto por la música siempre fue un hobbie. “Cuando me titulé, en 1973, era mal visto que un licenciado tocara la guitarra”. Pero esto no fue un obstáculo para que Mario siguiera su pasión.

Con sus quincenas tuvo la oportunidad de viajar a Estados Unidos, donde compraba instrumentos y accesorios que difícilmente se conseguían en México. “Me traía refacciones, pastillas y botones para arreglar guitarras”. Fue así, que poco a poco se fue dando a conocer.

“Hoy hay muchos que reparan guitarras, pero cuando llegué al Centro, hace 21 años, era el único”.

Mario asegura que sus clientes le tienen confianza. “Saben que lo que yo les ofrezco es mi experiencia y haber reparado muchas guitarras antes”.

A su local van músicos, doctores, abogados, ingenieros, pilotos y amigos “muchos de ellos tocaron la guitarra hace años y quieren volver a hacerlo o que sus hijos empiecen”.

Don Mario, de 63 años, platica que tiene clientes que vienen de provincia, principalmente de Querétaro, Veracruz, Tlaxcala, Pachuca, Morelos y Guerrero.

“CUESTIÓN DE QUE LE ECHES UN OJO”

Cuando un cliente entra por primera vez a Guitar Hospital, Mario Nava no duda en decirle “sólo es cuestión de que le eches un ojo a mi trabajo”.

Se refiere a que el servicio que él ofrece no sólo consiste en la reparación, la restauración y el mantenimiento del instrumento, sino en darle una virtud adicional al aspecto sonoro.

“Hacemos que la guitarra pase de ser un palo bonito que suena, a ser un instrumento musical”.

Lo que más le llegan son guitarras y bajos eléctricos. Por octavarlos y afinarlos cobra 200 pesos, por cambio de pastillas sólo cobra el material, y por cambiar las cuerdas, prefiere orientar al cliente para que lo haga él mismo.

“Cuando fabrico una guitarra completa, el precio varía entre 15 y 20 mil pesos, dependiendo del tipo de madera, pastillas y herrajes”.

Mario arregla entre cinco y veinte guitarras al día y generalmente las entrega horas después de su reparación.

“En lo primero que me fijo es que la guitarra esté ajustada y octavada, que coincida la distancia entre la pastilla, el brazo y la cabeza”. Pero asegura, “que a veces las guitarras mienten”.

Con un tema de jazz que suena de fondo, Mario confiesa que no tiene una técnica de trabajo, sin embargo, sus pequeñas manos le ayudan para “dejarle cómodas las guitarras a los clientes”.

Las herramientas que utiliza son: un afinador, un cautín, tornillos y unas llaves Allen --pinzas para ajustar la tensión del diapasón—.

Con la guitarra sobre las piernas –como prefiere trabajar porque en la mesa no se acomoda—, explica que los tipos de madera que utiliza para hacer una guitarra son: fresno y caoba para el cuerpo, y maple, para el brazo. Estas generalmente las importa de Estados Unidos.

“Una buena madera da saborcito al sonido, pero si la guitarra no está bien ajustada, no sirve de nada, más que para colgarla”.

Don Mario hace de todo menos pintar los instrumentos. “Los mando a un taller en Tlalnepantla porque en el Centro está prohibido pintar con poliuretano, ya que se contamina el medio ambiente”.

DE POQUITO A POQUITO

Cuando inició el negocio, Mario se tomaba fotos con músicos famosos que frecuentaban su local y las colgaba en la pared. Eso le sirvió de promoción y para ganarse la confianza de sus clientes.

La gente pensaba que si le arreglaba la guitarra a Alex Lora, “entonces no era tan tarugo”. Porque eso sí “el músico es muy desconfiado, te puede prestar a su novia, pero no a su guitarra” asegura.

“Los primeros años fueron muy difíciles, no alcanzaba ni para la comida”. Ahora el negocio, donde a veces le ayudan sus hermanos y sus hijos “ha ido creciendo de poquito a poquito, y gracias a Dios, hoy no nos falta nada”.

Mario continua coleccionando las fotos que se toma con sus clientes y prácticamente no hay lugar en la pared que quede vacío.

Artistas como Natalia Lafourcade, Alex Lora, Molotov, Fobia, Moderato, El Haragán, La Gusana Ciega o Los Amantes de Lola, decoran el espacio y representan el trabajo, la confianza y “la amistad que he ganado con la gente”.

“El nombre de Guitar Hospital lo puse de cotorreo” confiesa. Pero “por si acaso”, a sus clientes les regala un paquetito de condones con una etiqueta que dice: “para el cuidado de tu equipo” y al reverso, los teléfonos de esta pionera sala de emergencias.

GUITAR HOSPITAL

Mesones 20, casi esquina con Bolívar.

5709-4691 / 5709-6557

M. Isabel La Católica

febrero 06, 2011

"La vida precoz y breve de Sabina Rivas"


Una película que toca el tema emergente de la migración.


Nancy Zamora


Abordar el tren para cruzar la frontera con México y llegar al vecino país del norte es un problema al que se enfrentan miles de migrantes hondureños. Sabina (Greisy Mena) y Jovany (Fernando Moreno), dos jóvenes hondureños que se reencuentran casualmente en la frontera México-Guatemala después de algunos años sin verse; viven una historia de amor en un escenario de situaciones reales y cotidianas, donde el amor y la lealtad son puestas a prueba, en el contexto del fenómeno de la migración.


“La vida precoz y breve de Sabina Rivas” es un filme inspirado en la novela “La Mara” del escritor Rafael Ramírez Heredia, autor de más de 40 libros en los que se caracteriza por experimentar una literatura a flor de piel, haciendo una crítica social que desentraña la condición humana y los vicios de la sociedad.

“La Mara” se ha convertido en un libro de culto que ha llegado a su decima edición y lleva más de 300 mil ejemplares vendidos. La historia cuenta la esperanza del sueño americano” y el infierno por el que pasan miles de migrantes en la frontera sur mexicana, como es el caso de los cerca de 18 mil centroamericanos que ha reportado el Instituto Nacional de Migración (INM) en los últimos años.


“Es una historia que explica la realidad de la migración en la frontera sur de México, refleja las circunstancias de la geografía como destino y espejo de su tiempo”, comenta el periodista Abraham Zabludovsky, quien después de una larga trayectoria como periodista en televisión, radio y medios impresos, incursiona en el cine como productor de esta película dirigida por el cineasta Luis Mandoki.

Mandoki asegura que la película tiene que reflejar la historia real del libro y el contexto del guión. “Es una historia donde la esperanza se enfrenta a la injusticia. Sabina representa la esperanza”, explica.


Luis Mandoki es un reconocido cineasta mexicano cuya filmografía integra películas como “Cuando un hombre ama a una mujer” (1994), “Mensaje en una botella” (1999); Voces inocentes” (2004) y el documental “Fraude Electoral 2006” (2007), entre otros.

El guión fue adaptado por la uruguaya Diana Cardozo Benia, directora y guionista quien además ejerció el periodismo durante 14 años. “Diana le da claridad y tensión dramática a un texto notable por su complejidad, con multiplicidad de puntos de vista y rupturas en el tiempo”, dice Mandoki.

Los personajes pasan por situaciones de riesgo y de dolor. Sabina pretende llegar a los Estados Unidos porque sueña con ser una gran cantante; sin tener a donde ir termina en un burdel, donde es víctima de violaciones. De acuerdo con especialistas las hondureñas sufren mayores riesgos y son más vulnerables al secuestro. Jovany tampoco queda exento de riesgos, ya que se integra a la Mara Salvatrucha. Las vidas de ambos se intersectan en el panorama fronterizo, ante los factores de poder y las condiciones más adversas.


Después de tres años de preparación exhaustiva inicia el rodaje de la película “La vida precoz y breve de Sabina Rivas” que presupuesta 60 millones de pesos y tendrá 10 semanas de filmación.

El rodaje se realizará en locaciones de Chiapas, Veracruz y el Distrito Federal y conforma un multireparto internacional encabezado por el actor mexicano Joaquín Cosío (El Burrona), acompañado en los papeles protagónicos por dos jóvenes estrellas de Venezuela, Greisy Mena (Sabina) y Fernando Moreno (Jovany), además se unen al reparto Adriana Barraza, actriz nominada al Oscar y Mario Zaragoza dos veces ganador del Ariel por Mejor Actor.


diciembre 20, 2010

Melodías citadinas

Nancy Zamora

Un sonsonete de claxonazos, pitazos y sirenas asaltan el sosiego de la ciudad. El zumbido de la vida cotidiana enmudece la música de nuestras calles. Merengueros, globeros, danzantes, que antes se les escuchaba rezar la melodía de sus oficios por el Centro Histórico, son sustituidos por la estridencia de un grupo de rock que se oye a lo lejos, o los tambores que intimidan el silencio con alegres batucadas. Multitud de sonidos al unísono crean un jam session en el ambiente.

Ante tal fusión de acordes improvisados, una apacible melodía destaca tímidamente y apenas se distingue entre tanto bullicio. Forma parte del paisaje sonoro y roba la atención de uno que otro transeúnte. Las notas provienen de un pesado y viejo cilindro de madera. Don Edgar lo sostiene con el pecho, extiende su brazo izquierdo con la cachucha en la mano para pedir una moneda, y con el derecho gira el manubrio a un costado del instrumento con la cadencia precisa para hacer sonar el tema de La barca.

Don Edgar viste de pantalón y camisa beige. El uniforme que desde hace dos años comenzó a usar cuando decidió ser organillero. “Antes trabajaba en una fábrica, pero me despidieron. Mi vecino, que toca el organillo atrás de la Catedral, me invitó a este oficio" me comenta. "Al inicio no estaba convencido de entrarle, creía que los organilleros eran gente floja, que no trabajaban y que sólo estiraban la mano para pedir dinero, ahora me doy cuenta de que es un bonito oficio y que me gusta, apesar de que ganamos poco y trabajamos mucho, doce horas diarias, de lunes a sábado".

Con el semblante duro me confiesa que más de una vez se ha sentido humillado. “Diario pasa gente grosera que en lugar de cooperar me grita: "ya ponte atrabajar, ya te di dinero, ya cambia el tema, diario tocas el mismo". No es un oficio sencillo comenta, "pero tiene sus recompensas". Me explica que aunque el organillo es un instrumento de origen inglés que data del siglo XIX, en nuestro país se acostumbra tocar temas de la música popular mexicana.“El que yo rento es sencillo, sólo toca La barca, Amor de dos, La cucaracha, El vals de María Elena, La Bikina, Mi viejo, Canción mixteca y Las Mañanitas”.

Don Edgar trabaja afuera de la iglesia de San Francisco sobre la calle de Madero, lugar donde se planta desde las nueve de la mañana y asegura que nadie lo mueve de ahí porque tiene el permiso de la delegación. No lo hace solo. Otros dos organilleros, con los que se turna para trabajar por hora con el mismo instrumento, extienden su cachucha repitiendo: “damita, caballero ¿gusta cooperar para que no se pierda la tradición?”, mientras que el hombre de 58 años me confiesa que cada uno tiene que pagar 80 pesos diarios para alquilar el aerófono, mismo que recogen y entregan en el Callejón de Lazarín del Toro, ubicado en la calle de Perú en el Centro Histórico.

Una vez entrados en confianza, don Edgar me cuenta que al día generalmente se lleva 200 pesos. “Cuando gano 300 es porque me va muy bien”. Bromeando, expresa que sus mujeres e hijos, que tiene regados por todas partes, ya están acostumbrados con lo poco que gana. “No es verdad, no se crea, sólo mantengo una familia".

De noche y agotados, los tres organilleros se turnan para cargar el instrumento de poco más de 30 kilos y regresarlo a la bodega de alquiler.

Don Edgar es uno de los 60 organilleros situados en el Centro Histórico. “Este es mi trabajo y lo cuido, porque sé que a esto me dedicaré siempre".

Asegura que por el dinero no se preocupa porque, "al fin y al cabo en esta vida para todos hay ¿no cree?”.

Al final de la charla le dejé unas monedas. Mirando su cachucha me dice sonriente "gracias, pero ¿si mejor me deja su teléfono?".

noviembre 16, 2010

Boom de la literatura del narco

Por César Martínez

En México la violencia, o al menos la percepción de la misa, ha incrementado desde que Calderón lanzó su “guerra” contra el narcotráfico el 7 de diciembre de 2006, tan sólo unos días luego de su investidura como titular del Poder Ejecutivo federal.

Tan sólo en 2010 se contabilizan más de 10 mil muertos a causa de la “narcoviolencia”, según el Ejecutómetro que realiza el periódico Reforma. A esta cifra, que no fue desmentida por el Gobierno de México, hay que agregarle los 22 mil muertos (desde el inicio del mandato de Calderón) que el Secretario de la Defensa Nacional, general Guillermo Galván Galván, reportó el 12 de abril de 2009 a la Cámara de Diputados en un informe confidencial que fue filtrado a los medios de comunicación.

Además, durante el actual sexenio, Ciudad Juárez, en Chihuahua, se reafirmó como la región más peligrosa del mundo con una taza de 101 homicidios por cada cien mil habitantes, reportado en enero en el Informe del estado de la seguridad pública en México, de la Secretaría de Seguridad Pública. Y es la segunda nación más peligrosa para ejercer el periodismo, apenas después de Irak; pero la número uno si se habla de naciones que no están en guerra con otros países.

Por eso no es de extrañar que el narcotráfico haya permeando nuestro tejido social. A casi todo se le ha añadió el prefijo narco: narcocorrido, narcopolítico, narcoabogado, narcocultura, narcoliteratura. Lo narco está por todos lados.

Música: con los corridos de grupos como Los Canelos de Durango, que componen sus loas a capos de lo que ven y no sólo de lo que escuchan, según se lee en el libro de Diego Osorno El cártel de Sinaloa. En la moda: donde botas de piel de avestruz, camisas de Versace, sombrero, jeans de mezclilla y cinturones con grandes hebilla son todo un código de identificación más que una simple forma de vestir. La religión no se escapa, desde un santo católico como lo es San Judas Tadeo hasta la veneración a la pagana Santa Muerte, pasando por el bandido milagroso Malverde, son algunas de las figuras a las que no pocos narcotraficantes se encomiendan, pero los más exóticos llegan a prácticas santeras de verdadero horror, como la que relata Sergio González Rodríguez en El hombre sin cabeza: “fumarse el muerto”, que consta en mezclar la ceniza del recién incinerado con polvo de cocaína e inhalar fuerte.

En un nivel más periférico, es decir donde ya no es precisamente el narcotraficante quien realiza los actos, el tema es abordado en obras de teatro, como Sicario (2009), dirigido por Felipe Fernández del Paso y con Emiliano Salinas, hijo del ex presidente de México, como productor asociado; en exposiciones artísticas, como la de Rosa María Robles, en Sinaloa, titulada Alfombra Roja (2008), en la cual los visitantes caminaban sobre mantas llenas de sangre que cobijaron cadáveres de personas asesinadas por narcotraficantes, sangre real que trataba de hacer la analogía con las alfombras rojas por las que caminan las grandes estrellas de Hoolywood; y en la literatura, con Malasuerte en Tijuana, de Hilario Peña, Corazón de Kaláshnikov de Páez Varela o Entre Perros de Alejandro Almazán, éstos dos últimos, periodistas; los tres libros publicados en 2009. Estos por hablar de libros meramente literarios, porque de enlistar los que son de investigación sobre el mismo tema tendríamos que agregar otros pares de títulos para ese mismo año.

Y es que en los medios de comunicación el narcotráfico fue apareciendo como una fuente más. Y en las redacciones se fue creando la figura del periodista especializado en el tema. Si Tal reportero cubre el Congreso y Cual las actividades del Presidente, hoy se puede hablar que Ricardo Ravelo, Alejandro Almazán, entre otros, cubren el narcotráfico.

Pero es una fuente peligrosa. Si se habla de más, si se hace quedar mal a un grupo y en general si no se respetan ciertos cánones del narco, la vida del reportero corre peligro.

“Cuando sabes de más te arriesgas a que te maten, por eso, por saber de más. También te arriesgas si te quieres meter a saber. Te puedes dar cuenta de muchas cosas, pero no debes ni comentarlas, ni decirlas, ni preguntar”, explica Sandra Dávila, en La Reina del Pacífico, a Julio Scherer.

Por ello, algunos periodistas se han refugiado en la literatura para exorcizar las historias que no pueden aparecen en las planas de los periódicos, pues a veces se les da demasiada importancia a los diarios y se piensa que todo lo que en ellos aparecer es verídico. Pero en una novela, en un cuento eso no pasa, “hay más libertad”, dijo Alejandro Almazán en entrevista radiofónica sobre su libro. En la literatura quien escribe puede contar la realidad, modificar nombres y hasta rasgos, y no habrá esa presunción de realidad de la que se ufanan los diarios.

Pero también han abordado el tema escritores de profesión, como Elmer Mendoza o Carlos Fuentes, con su libro La voluntad y la fortuna, que inicia: “Soy la cabeza cortada número mil en lo que va del año en México.”

En su caso, Hilario Peña no es periodista ni escritor, sino capataz en una maquiladora de capital asiático, según se reseña en la solapa del libro que publicó bajo el sello de Literatura Mondadori.

Curiosamente la mayoría de estos escritores y periodistas son del norte: Elmer de Culiacán; Paez Varela de Ciudad Juárez, Hilario Peña de Mazatlán aunque vive en Tijuana; Diego Osorno de Monterrey.

Las expresiones artísticas, y en particular la literatura es un reflejo de lo que acontece en la sociedad. Al hablar sobre su novela durante una entrevista para Milenio, Alejandro Almazán dice que es “narco puro, violencia letal, la historia, pues, contemporánea de este México”. Ahí está. Analizar quién está escribiendo estos libros, qué se cuenta en ellos, cuáles son los lugares en común, cuáles son las intenciones de quienes escriben y quiénes leen esta literatura y qué les deja, ofrecerá una radiografía que no se plasma en celuloide sino en letras. Un fenómeno que bien se podría llamar el boom de la narcoliteratura. Una fotostática de lo que en algunos países llaman Narcoméxico.

septiembre 30, 2010

Homenaje póstumo al fundador del Ballet Folklórico de la UV


Por César Martínez Cisneros


El Ballet Folklórico de la Universidad Veracruzana y su homóloga de Colima brindaron, anoche, un homenaje póstumo al maestro Miguel Vélez Arceo, fundador de la primera, en el marco del Decimocuarto Festival Patria Grande.


Este año el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) dedicó el Festival, que ofrece lo mejor de la danza típica mexicana, in memóriam al maestro Vélez, quien falleció el 20 de junio pasado.


El mano a mano, como fue llamado el espectáculo, inició a las 18:30 horas en el Teatro Julio Castillo, donde primero el Ballet Folklórico de la Universidad de Colima presentó Perro de Fuego, Los Chinacos y Jaraberos de Nochistlán.


Luego de un intermedio, hizo su aparición la compañía de la Universidad Veracruzana (UV) con una variedad de danzas típicas y música de diversas regiones de ese Estado, aunque también de otros como Oaxaca, en el caso de La Bruja.


Finalmente, los bailarines de ambas universidades se mezclaron y danzaron juntos, hasta que un grupo de ellos formaron un círculo y alzaron manos y rostro hacia una fuente de luz.


Horacio Cantero Hernández, quien junto con Alberto García quedó al frente del Ballet Folklórico de la Universidad Veracruzana, explicó a REFORMA que esa luz representaba a Miguel Vélez, director vitalicio de la compañía.


Agregó que el rector de la UV, Raúl Arias Lovillo, les dio toda la confianza para que sigan con el proyecto, por lo que el Ballet continuará adelante.


Por su parte, Rafael Zamarripa Castañeda, director general y coreógrafo del Ballet Folklórico de la Universidad de Colima, destacó la importancia que Miguel Vélez tuvo dentro de la arquitectura de la danza tradicional mexicana.


“Los tesoros que nos entregó el maestro Miguel Vélez van a permanecer con nosotros muchos años, y espero que a partir de esta fecha nos preocupemos de que sus sabiduría y sus experiencias se impriman, se queden perennes”, deseó.


El teatro, con capacidad para mil cinco personas, lució lleno hasta las 23:50 horas, cuando terminó el evento, mismo que Carmen Bojórquez Tapia, coordinadora Nacional de Danza del INBA, calificó de “maravilloso en todos los sentidos”.

septiembre 17, 2010

ORGULLO Y ABUCHEOS EN EL BICENTENARIO

Por César Martínez

Bajar las ideas de la cabeza al papel no es fácil, pues ello implica tomar una postura. Durante todo este año, y con más intensidad en los últimos meses, hemos escuchado o leído mucho sobre el bicentenario de México en los medios de comunicación. Los oficialistas diciendo por qué sí había que festejar. Los reventadores diciendo por qué no. Los más sensatos invitaban a la reflexión. Cada uno dice sus argumentos y parecen tener toda la razón. Por eso te pido que antes de continuar leyendo te detengas y tomes una postura seria y comprometida con lo que tú crees: conmemorar o no los doscientos años del inicio de la revolución independentista.

Es difícil tomar una postura al respecto. Hay dos muy sencillas: una es decir que no hay nada que celebrar, que los millones gastados en la fiesta del 15 de septiembre mejor se hubieran invertido en escuelas, hospitales; la otra es repetir que somos una nación grande e incluso que las festividades cubrieron las expectativas. Pero no se tiene por qué ser tan radical. En México parece que todo lo polarizamos: o estás conmigo o contra mí. No todo es así.

Yo sí creo que era necesario recordar que hace 200 años hubo un movimiento social armado que logró la independencia de lo que hoy es México. Importante recordar que otro movimiento social armado logró también cambiar las cosas hace un siglo. No olvidar que son los movimientos sociales los que pueden cambiar las cosas.

Era imprescindible el despilfarro porque además habría una cohesión de identidad nacional. Eso es lo importante. Si nuestros gustos, nuestra familia, las experiencias logradas durante la vida, si nuestra identidad como individuos nos definen frente a otras personas, la identidad nacional nos reafirma como país independiente. Y si no hay esa identidad (como de hecho se está perdiendo), México se vuelve más vulnerable frente a cualquier amenaza, externa o interna.

Pero el pueblo no es pendejo. El despilfarro caló sobre todo porque no cubrió las expectativas.

He leído columnas y escuchado a conductores de televisión que insisten en que los festejos fueron impresionantes, que fue un momento de unión nacional y de esperanza. He platicado con las personas de a pie e incluso estuve en la plancha del Zócalo, y me he dado cuenta que más allá de lo que diga la televisión no fue así.

Los espectáculos presentados frente a Palacio Nacional el 15 de septiembre fueron de muy baja calidad. Y la gente lo notó. No éramos expertos, no éramos críticos de ópera, pero sabemos identificar cuando nos quieren dar atole con el dedo.

Unos mariachis clown (así fueron presentados) quisieron entretener a las personas, pero recibieron un abucheo masivo. En el sonido pusieron el tema oficial del bicentenario, pero en el zócalo mejor entonamos, impresionante, el Cielito lindo. Nos querían poner a bailar el tema oficial, pero todos gritamos “fuera-fuera”. Se levantó al Coloso, y más abucheos multitudinarios. El clima era de fastidio, aburrimiento, decepción. Incluso surgió esporádicamente la propuesta cantada de “va-mo-nos al ángel, va-mo-nos al ángel”. Y mejor nos entretuvimos cantando y haciendo la “ola”. La llegada del primer carro alegórico y uno o dos shows (no más) apaciguaron un poco los enojos.

Cuando en las pantallas gigantes se transmitía a Calderón recibiendo la bandera para salir a dar el grito, hubo algunos abucheos y rechiflas, pero mucho menos de los que yo hubiera esperado. Y cuando salió al balcón hubo más aplauso y hurras que otra cosa. El presidente tocó la campana y dijo los nombres de los héroes nacionales. La gente respondió con enjundia en cada ¡viva! Y para México los vivas fueron aun más fuertes. La voz de un niño menor de 10 años me llegó y (sin ganas de ser cursi) me dio orgullo ser un mexicano que procura mejorar a su país.

Federico Reyes Heroles tenía razón, no hay que confundir a México con el gobierno. Son dos cosas distintas. Y el festejo del bicentenario de México fue un fiasco porque el gobierno tenía que organizarlo, no quería, no tenías ganas, pero tenía que hacer algo.

Nosotros no nos podemos quedar igual. Hay que festejar y conmemorar de alguna forma. La que queramos, pero hacerlo buscando la unidad ciudadana. Acaso la unidad nacional, si no ¿para qué somos un país?

septiembre 08, 2010

FESTIVAL PATRIA GRANDE – MIGUEL VÉLEZ ARCEO

Por César Martínez

Los mejores bailarines y las mejores compañías de danza folklórica en México se están presentando, a lo largo de este mes, en la edición XIV del Festival Patria Grande, organizado por el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), que como cada año se presenta en el Centro Cultural del Bosque, en la capital del país, a espaldas del Auditorio Nacional.

Desde el 3 de septiembre y hasta el día 29 del mismo mes, los bailes típicos que distinguen con propia identidad a México frente a otras naciones, son representados con danzas estilizadas y coreografías modernas, pero respetando los ritos, vestimentas, objetos simbólicos y sobre todo ritmos y bailes de cada cultura del país.

De esta manera lo mismo se puede ver la sonorense danza del venado que un huapango veracruzano, o la sandunga de Oaxaca con una coreografía de la región.

Esta ocasión, además de enmarcarse en la conmemoración de los 200 años del inicio de la independencia, el Festival Patria Grande está dedicado in memóriam al maestro Miguel Vélez Arceo, fundador y director del Ballet Folklórico de la Universidad Veracruzana, una de las compañías más reconocidas de México, quien falleció el 20 de junio de este año.

El maestro Vélez, oriundo de Oaxaca, egresó de la primera generación de la Academia de la Danza Mexicana del INBA. Su actividad fue intensa, dirigió, por ejemplo, el Ballet del IMSS y creó el Ballet Costumbrista de Puebla, aunque fue en Veracruz donde sobresalió con diversas acciones, como la fundación del Departamento de Educación Estética para el estado y del Ballet Folklórico de la Universidad Veracruzana, además fue asesor del Taller de Reconstrucciones Etnográficas en la misma universidad, entre otras cosas.

Se destacó por ser un investigador de campo de la cultura mexicana, pues para montar sus coreografías él mismo recorría las regiones autóctonas, con lo cual procuraba mantener lo más puro posible la tradición popular.

La última presentación, según el programa del Festival Patria Grande, coincide con el que sería el natalicio número 82 de del maestro Vélez, un día antes, el 28 de septiembre, el Ballet Folklórico de la Universidad Veracruzana, del que fue director vitalicio, tendrá su participación en el Teatro Julio Castillo del Centro Cultural del Bosque. Está presentado como un mano a mano con la Universidad de Colima, por lo que se espera un excelente y emotivo espectáculo.

El éxito que ha tenido el Festival Patria Grande ha llevado a que cada año más compañías se interesen en participar. En esta ocasión son 20, entre las que destaca la del Instituto Politécnico Nacional pues con su presencia se abren las puertas de su Centro Cultural Jaime Torres Bodet, mejor conocido como El Queso, y otro auditorio en la unidad del Casco de Santo Tomás, con lo que se puede llegar a un auditorio más amplio.

junio 30, 2010

Monsi

La muerte de Monsiváis me impactó. No he leído ni uno de sus libros y sin embargo ese sábado 19 de junio mis ojos fueron dos charcos de mar. En realidad no supe a ciencia cierta el porqué de mi reacción, para mí Monsi era, fuera de su nombre, un desconocido. Sólo tenía claro dos cosas de él: era un amante de la Ciudad de México y siempre estaba del lado de los marginados. Eso me bastaba.

Hoy leo Proceso del 27 de junio y me encuentro con una sección de opinión monotemática, pero fabulosa y que se despliega ante mis ojos como la caja de pandora que fue de quien todos en esta edición de la revista escriben: Monsiváis. El primer texto, de Granados Chapa, me sorprende por la prosa del periodista que deja su rígido estilo y rigor empleados en Plaza Pública y se dedica, simplemente, a narrar, sin que esto merme la calidad periodística del trabajo. Chapa nos muestra una redacción de Excélsior, cuando lo dirigía Scherer, donde trabajó junto a Monsiváis y a veces se reunían con Ricardo Garibay. Tremenda estampa para un neonato habitante de las redacciones. Me deprime saber que eso ocurría cuando ellos frisaban mis 24 años de edad. Y me pregunto si alguien de mis contemporáneos podrá dejar un vacío tan grande cuando tengan 70, 80 años, Yo creo que no, me respondo a mí que me falta el rigor, la tenacidad, la paciencia, la capacidad de retención y de lectura de estos gigantes.

Del segundo texto, escrito por Axel Didriksson, rescato la promesa de un libro sobre movimientos sociales, cuyo recorrido de cien años termina en 2006 con el mega plantón. En su texto, Didriksson, sitúa a su amigo en su hábitat natural: lejos de los lujos y cerca de la calle, en específico dos sitios: su barrio de la colonia Portales, San Simón, y el emblemático Zócalo capitalino.

Sabina Berman tiene una pluma privilegiada con la cual nos explica a los que no sabemos que fue Monsiváis quien, en su crónica del terremoto del 85, No sin nosotros, forjó la palabra compuesta Sociedad Civil, dignificando y dándole mayor poder a lo que algunos llaman gente o pueblo. También Berman tiene unas líneas sobre Monsi que, ¡carajo!, qué bellas son: “Quería saberlo todo. Leerlo todo. Verlo todo. Analizarlo todo. Para luego escribirlo todo”. Una bofetada para todos los que creen leer mucho, para los que creemos escribir bien. Y nos sugiere, vía una anécdota, que Monsi le escribía los discursos López Obrador. El final de este excelente texto se los dejo como cereza en el pastel.

El último artículo sobre Monsiváis lo escribe Marta Lamas, donde en breve abre la venta de una faceta bien conocida pero poco explorada del escritor mexicano: su amor hacia los animales, hacia todos, no sólo a los gatos aunque sí más a ellos. Él estaba en contra de todas las injusticias, aun las que se cometían contra los animales, cuenta Lamas.

Todos los trabajos hablan del amigo, del amante de la ciudad y sus habitantes, de alguien que desde muy joven fue reconocido y obtuvo peso en los círculos intelectuales. Del Monsi que leía todo y escribía igual.

octubre 17, 2009

¿Mera coincidencia?

No muchos de ustedes saben, pero yo estudié animación. Asi que es común en mi informarme sobre el medio y ver peliculas o series animadas para mantenerme al tanto de la industria. En una de estas busquedas me tope con este cortometraje, a primera vista creí que era un fusil del estilo gráfico del estudio Spumco creadores de Ren y Stimpy (mas tarde confirmaria que el realizador trabajó ahi haciendo evidente que no es un fusil, sino mas bien su estilo), pero ya adentrado en la trama, la senti muy propia de nuestros días, muy explicita e informativa, no solo coincide con la realidad de nuestro México, es mas bien una realidad sin fronteras, pero las palabras sobran para describir este corto y mejor les dejo el video.


Yellow Cake from Nick Cross on Vimeo.

febrero 18, 2009

Ciudad de Nadie

Teotihuacan ¿El nuevo Disney World?
¿Hasta qué punto hemos llegado?

“La ciudad de los Dioses” han decidido convertirla en un centro de espectáculos. Ahora resulta que uno de los patrimonios más importantes de México, “Teotihuacan”, (en donde por cierto hacía décadas que no se invertían dos clavos en su conservación), será sede del nuevo Disney World, dentro de tan preciado sitio cultural.

Aquella majestuosa zona arqueológica, será cuna del lucro que saciará los intereses de unos cuantos a costa de este patrimonio histórico, con el afán de “promover” la cultura prehispánica de México.

El proyecto “Resplandor Teotihuacano”, es un capricho más del gobierno de nuestro país y de inversionistas privados, que pretenden hacer de este lugar, un espectáculo al estilo Orlando, Florida, y convertir el pasado precolombino, en show, para crear el negocio del futuro con la visita de miles de turistas en este lugar.

Sin duda, se trata de una agresión a este sitio de espiritualidad milenaria. De acuerdo con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la instalación de luminarias y rieles para el espectáculo de luz y sonido, han dañado las estructuras de las pirámides del Sol y la Luna, hecho que viola la legislación vigente a favor de la preserva de monumentos prehistóricos, considerados patrimonio de la nación.

El 31 de octubre de 1977, se publicó en el Diario Oficial un acuerdo por el que los museos nacionales y regionales, así como los monumentos arqueológicos e históricos y las zonas de monumentos arqueológicos, dependientes del INAH, no serán utilizados por ninguna persona física o moral, entidad federal, estatal o municipal, con fines ajenos a su objeto o naturaleza. Estos fines se establecen en la Ley de Monumentos Históricos.

Los trabajadores del INAH, no se muestran muy entusiasmados por este proyecto, porque dicen su montaje ha afectado el estado del sitio cultural, no obstante, esta institución fue una de las que aprobó el inicio de esta idea junto con la Secretaría de Educación Pública y varias empresas privadas.

Sin embargo, a finales de 2008 (cuando “Resplandor Teotihuacano” ya estaba en la última fase para su inauguración en enero de 2009), el INAH decidió levantar un amparo para que la idea fuera suspendida, apoyo que fue revocado y declarado improcedente, por el juzgado sexto de Distrito con sede en ciudad Nezahualcoyotl, Estado de México.

¿Qué podemos esperar de un gobierno acostumbrado a hacer siempre de sus voluntades una imposición?

Tan sólo recordemos que en el año de 1966 en pleno mandato de Gustavo Díaz Ordaz, se aprobó el rodaje del filme extranjero: Tarzán en el Valle de Oro (Tarzán in the valley of gold) del director americano Robert Day, encima de las pirámides teotihuacanas.

Pese a la polémica que generó esta situación, y a las manifestaciones llevadas a cabo, donde por cierto, el literato mexicano Salvador Novo, se distinguió por su postura en contra del rodaje; el gobierno mantuvo su distancia frente al acontecimiento, dejando una impotencia y un mal sabor de boca en los mexicanos que vivieron el suceso.

Por lo que no sería extraño pensar que después de lo ocurrido con Tarzán en el 66 y ahora en 2009 con la nueva experiencia que ofrece el gobierno del "exclusivo espectáculo" de luz y sonido al estilo Disney World en plena Ciudad de los Dioses, para el 2012 permitan un concierto de Luis Miguel arriba de la Pirámide de la Luna, como actividad “cultural” después de las elecciones (PRI)sidenciales.

Hasta qué punto hemos llegado que el lucro ha pisoteado nuestros antepasados.

No vamos lejos, tan sólo una visita al sur de la ciudad de México es suficiente para constatarlo. Un sitio como la antigua zona Arqueológica de Cuicuilco, ha quedado enterrado, por debajo de edificios capitalistas y del opulento emporio mexicano llamado Grupo Carso, que al parecer vale más que un patrimonio cultural de la nación, término que por lo visto sólo se utiliza como una etiqueta en nuestro país.

¿Hasta qué punto hemos llegado?

febrero 12, 2009

Un buga... encubierto

La homosexualidad no es más un tabú, no se vive en la clandestinidad, no es un tema underground ni es inaccesible para un buga.

A raíz de la visita del periodista Günter Wallraff a México, parece resurgir el periodismo encubierto. Ya Gabriela Granados presentó su libro Susana: Memorias del table dance, donde narra sus vivencias en estos centros nocturnos.
Ahora, la revista Milenio Semanal publica un reportaje encubierto sobre los antros y bares de “Garibaldi, la Zona Rosa o Insurgentes Sur, lugares donde múltiples tendencias sexuales se entrelazan”.
El autor, Alejandro Espinosa, se sumerge en plan de ligue a estos antros. El contacto visual, salir a bailar, el fino roce de dos manos masculinas… todo es contado,
Un buga en la Zona Rosa es el título del reportaje que esta semana se publica en la revista del diario Milenio

febrero 04, 2009

FROST/NIXON


Si no te interesa la política no importa. El buen cine va más allá de los gustos personales. Frost/Nixon, película que se presenta en México como El desafío: Frost contra Nixon, fue exhibida ayer por primera vez en nuestro país en Cinemex Casa de Arte. Dirigida por Ron Howard, esta película recoge, digiere y presenta las entrevistas que Divid Frost realizó al ya entonces ex presidente Richard Nixon, único en la historia de EUA en dimitir a su cargo, pues era inevitable luego que descubrieran el espionaje que realizaba al Partido Demócrata en el tan sonado caso Watergate, a inicios de los años 70.



A forma de documental, esta película está nominada a 5 premios de la Academia: mejor fotografía, actor (por ahí dicen que el mejor Nixon que se ha hecho), director, adaptación y edición.



Y es que sin dudas es una película que se volverá referencia. Las pausas y matices están manejados con maestría, pues durante la trama primero lo ablandan a uno con risas, luego pasamos a la indignación, nos inmiscuimos en la psiquis de los personajes: el entrevistador que se prepara para la cita, el entrevistado con un colmillo así de grande y retorcido; pero cuando llega el momento cumbre a uno se le acelera el corazón y le sudan las manos, coraje, conmiseración y alivio se mezclan en el pecho.



Nixon y Frost pelean a 12 entrevistas, lucha que se definirá hasta el último round.
Frost no consigue la entrevista para incriminar al ex presidente, pero tarde que temprano deberá darse cuenta que es una misión que debe cumplir o dejar que su patrimonio y carrera se arruinen.



Nixon odia estar lejos de la política, por lo que busca regresar al medio a costa de Frost, pues sabe que podrá dominarlo y corregir su imagen en estas entrevistas.
Sin espadas de luz, ni autos veloces con luces de neón, mucho menos con alienígenas tratando de destruir la Tierra, Frost/Nixon es igual o más excitante que esas películas de ficción. Quizá por despertar al animal político que todos llevamos dentro, o por saber que se trata de una historia verídica. Al final usted, querido lector, lo dirá.